Crátilo (o del lenguaje)

Platón

Grecolatina

Uno de los primeros libros de lingüística de la humanidad. El estudio y el análisis del lenguaje era una cuestión controvertida en la Antigua Grecia. Ya lo vimos en el sofista con el razonamiento irresoluble o aporía que se relacionaba con la palabra ”nada”, recordemos que no podemos referirnos linguisticamente referirnos a la nada.

Podríamos preguntarnos eternamente sobre el verdadero nombre de las cosas y si los que ya están conformados ahora corresponden razonablemente a cada una de éstas. Un libro para aprender de las funciones del lenguaje, un poco de etimología y finalmente el aspecto filosófico que subyace en cada uno de sus temas. Veamos el análisis del crátilo o del lenguaje.

Referencias:

(1) Recordemos que la opinión tiene que ver con el mundo sensible y en este caso también representa subjetividad.
(2) El significado del nombre Hermógenes es ”del linaje de Hermes”.

C-R-A-T-I-L-O

Personajes:

-Sócrates
-Crátilo
-Hermógenes

Los nombres de las cosas

Crátilo está convencido de que los nombres de cada cosa representan perfectamente lo que son las cosas y que no se inventaron por un acuerdo entre los hombres. De hecho, los bárbaros se refieren a las mismas cosas por el mismo nombre que usan los griegos. ¿Cómo entonces no van a representar lo que realmente son? Por ejemplo, ¿cómo sabemos que a lo que llamamos planta le corresponde su nombre ”planta”?

Y no solo eso sino que incluso su nombre corresponde a lo que es ”Crátilo”. ”Sócrates” también corresponde justamente a lo que es Sócrates; sin embargo, Hermógenes no representa perfectamente lo que su nombre significa. Al preguntar Hermógenes a qué se debe esto, Crátilo le responde que no puede decírselo y se va.

Inquieto sobre esto, Hermógenes le pregunta a Sócrates qué sabe el del origen de los nombres y si estos corresponden cabalmente a lo que son las cosas. Admitiendo que es un tema totalmente difícil, Sócrates se propone investigarlo.

¿Consenso o exactitud en los nombres?

Hermógenes cree firmemente que los nombres se dan por consensos, pero está dispuesto a escuchar a Sócrates sobre lo que tiene que decir.

Sócrates comienza con definir lo que es hablar con verdad y hablar con falsedad. Por lo tanto, quien designe con un nombre a las cosas como son hablará con verdad y quien designe con un nombre a las cosas que no-son hablará con falsedad. Así se crearían dos tipos de discursos: uno falso y otro verdadero.

La discusión comienza cuando se pregunta si el discurso verdadero lo es en su totalidad o solo en partes. Cuando nos referimos a las ”partes” del discurso, nos referimos a los nombres, frases, o estructuras que componen un discurso. Hermógenes afirma que si el discurso es verdadero sus partes también las serán. Si un discurso es verdadero, entonces los nombres que se encuentran en él también son verdaderos.

Al aceptar esto, Hermógenes debería aceptar que los nombres representan perfectamente lo que son las cosas, ya que afirma que existe un discurso verdadero. Añade además que a las cosas se les atribuyen nombres según la percepción de cada uno, es decir, yo llamo a un objeto de tal forma y otra persona lo puede llamar de otra.

Sócrates pregunta a Hermógenes si acaso también cree en la frase de Protágoras ”el hombre es la medida de todas las cosas” y que en verdad es el hombre quien le da esencia a las cosas. Pero Hermógenes ya aclara no creer en el sofista.

Si Hermógenes acepta que existen hombres esencialmente malos, entonces acepta que en las cosas existe algo que no es consensuado sino que le pertenece de forma inmanente, lejos de la intervención del hombre.

Acciones e instrumentos

El hablar como acción

Entonces, la esencia de los seres se da por naturaleza y no por la acción del hombre. De hecho, las acciones con las que el hombre interviene en la naturaleza, deben ser conformes a la naturaleza.

”Luego las acciones se realizan conforme a su propia naturaleza y no conforme a nuestra opinión(1)”.

Es decir, para cortar (acción) una cosa (naturaleza) se debe hacer con un instrumento que esté conforme a ella. Por ejemplo, si yo quiero cortar madera debo hacerlo con el instrumento apropiado y no el que yo quiera (opinión).

Por otro lado, el hablar también es una acción. Igualmente, si hablo de una cosa, debe ser en cuanto a su propia naturaleza. Al igual que el ejemplo anterior, hablar es una acción que debe llevarse a cabo acorde a la naturaleza del objeto. No puedo hablar de un objeto sin considerar la naturaleza del mismo.

Y si hablar es una acción, nombrar lo será con mayor razón.

Los instrumentos

Como establecimos que los nombres de las cosas se deben a su propia naturaleza y no a nuestro antojo, dicho nombre se puede saber a través de la aplicación de un instrumento.

Por ejemplo, lo que tiene que ser cortado debe ser cortado con algo.

¿Qué cosa cortaría un papel? una tijera.

¿Que cosa quemaría un papel? un encendedor.

¿Que cosa nombra una cosa? un nombre.

Por lo tanto, un nombre es un instrumento ¿Qué tipo de instrumento? uno que nos da información sobre otra cosa. En definitiva, el nombre es un instrumento que nos ayuda a distinguir las distintas naturalezas de las cosas.

La persona que se encarga de nombrar, según Sócrates, será el profesor. Sin embargo ¿quién nos da los nombres? el profesor los nombra, pero finalmente son las leyes las que nos dan nuestros nombres, en definitiva, es el legislador quien nos da nombres. ¿puede cualquier hombre ser un legislador? No. ¿Quién lo será? quien sea sabio y dedicado al acto de legislar.

La creación de los nombres

Los artesanos para crear una estructura de madera tendrán que mirar la forma original de lo que quieren crear. Por otro lado, cuando se descubre el material para hacer un instrumento. Por ejemplo, si un escultor quisiera hacer una estatua de bronce, el debería saber como manipular el bronce para que finalmente sea una estatua.

De esta forma, el legislador debe saber como poner los nombres a las cosas. Debe conocer las sílabas y los sonidos que lo conforman. Después, distribuir los nombres a todas las cosas que correspondan y cada legislador usara distintas sílabas, no siempre las mismas porque así como el herrero usa diferentes tipos de hierro para forjar metales, el legislador usará distintos sonidos y sílabas apara hacer nombres.

Ahora ¿quién puede decir que nombres son buenos y malos? Sócrates le dirá a Hermógenes que es el dialéctico. Será el dialéctico quien dirija la creación de nombres que el legislador debe dar.

Homero y los nombres

Convencido de que no podría dar una solución en base a la filosofía de Protágoras, Sócrates le dice a Hermógenes que entonces mire hacia Homero. Es totalmente cierto que en la Odisea y la Ilíada Homero llamaba a todos por su nombre y dentro de las historias, los dioses llamaban a otros dioses por su nombre e incluso a los humanos, pero finalmente, es Homero quien da los nombres a los personajes a través de las historias.

Esto no es menor, ya que habíamos dicho que solo los que sean sabios y dedicados en un arte podrán crear de buena manera lo que sea.

Etimología de los nombres

Cuando Sócrates le explica sobre los nombres que Homero ponía a sus personajes, al mismo tiempo, le explica sobre la etimología de cada ellos y cuan bien representan lo que son. Aquí pondré algunos ejemplos.

Nombres de Héroes

Agamenón: Héroe de la mitología griega que aparece en la Odisea y en algunas tragedias. Su significado en griego quiere decir ”Obstinado”.

Orestes: Hijo de Agamenón y Clitemnestra. Su nombre significa ”Hombre de la montaña”. Sócrates dice que seguramente quien le dio el nombre quiso capturar su ferocidad y valentía ante las cosas.

Astaniacte: Hijo de Héctor y Andrómaca. Su nombre significa ”el rey de la ciudad”.

Nombre de dioses:

Zeus: Dios de los hombres. Su nombre significa ”causa de vida de todas las cosas”.

Poseidón: Dios del mar. Su nombre significa ”el que sacude la tierra”.

Hades: Dios del inframundo. Su nombre significa ”el invisible”.

Nombres de la naturaleza:

El sol: Proviene del griego Halios (Ἥλιος). Es la construcción de las palabras ”congrega” (halizei) y ”girar” (heílein).

La luna: Proviene del griego Selene (Σελήνη). Es una variación de ”selas” que significa ”luz”.

Los astros: Proviene del griego ”Astron” (άστρον) y de la palabra relámpago ”Astrape” (ἀναστροφή).

Nombres de intelectuales:

Daemon: Aquí se toma en cuenta lo que decía Heráclito sobre los ”demonios” los cuales denominaba como raza dorada. Demonio significa ”conocedor” o ”sabio”.

Héroe: Proviene del griego Eros (ἥρως) y quiere decir, según Sócrates, ”quienes fueron concebidos con amor”. Por otra parte, los héroes nacen de la relación entre un dios y una mortal.

Hombre: Proviene del griego Anthropos (ἀνήρ) y quiere decir, según Sócrates, ”examina lo que ha visto”

Nombres de lo que se compone el hombre:

Alma: Proviene del griego Psyche (Ψυχή). Es la construcción de ”porta” (ochei), ”soporta” (echei) y ”naturaleza” (physis). Quiere decir que porta y soporta la naturaleza.

Cuerpo: Proviene del griego Soma (σώμα)y quiere decir prisión del alma.

Si bien son muchas más las etimologías, Sócrates dice que pareciera ser que cuando se habla de ellas es como si habláramos de cosas que no se mueven, pero al contrario, siempre están en constante movimiento. Otro tipo de movimiento al que se refiere Sócrates tiene que ver con el constante cambio lingüístico que han sufrido palabras del griego. Por supuesto, un presagio de lo que vendrá más adelante… lo que llamamos ahora el griego moderno.

Sin embargo, existen palabras que permanecen y tienen un origen primario. Los de origen secundario se apoyan a través de estos y pueden explicarse. Quizás, la imitación de cada cosa podría resolver este problema y ésta imitación se llevaría a cabo por medio del sonido y las sílabas. No obstante, Sócrates nos dice que jamás se puede revelar lo primario por medio de la imitación, pero finalmente, Sócrates agrega que los nombres primarios son exactos porque así lo establecieron los dioses.

Sin ningún argumento mejor, Sócrates le cede el turno a Crátilo de defender la postura de que los nombres corresponden a lo que son.

El turno de Crátilo

Crátilo y Sócrates vuelven al tema anterior sobre quién pone los nombres. Los dos acuerdan que es el legislador, pero Sócrates al preguntar a Crátilo si entre las obras del legislador hay unas buenas y otras malas, este responde de que no, que todas las obras son buenas.

Pero ¿qué pasa con Hermógenes? ¿Acaso como dice su nombre el proviene de la casta de Hermes(2)? Crátilo responde que Hermógenes no tiene su verdadero nombre, solo pareciera que lo tiene. Es decir, si se saludara a Hermógenes se cometería una contradicción, ya que según Crátilo, el nombre no corresponde.

Para contra argumentar lo que dice Crátilo, Sócrates procede de modo similar a la conversación de Hermógenes y comienza a hablar sobre lo que es falso y verdadero.

Sócrates dice que los nombres son como las pinturas, son imitaciones de las cosas verdaderas, por ejemplo, si yo llamo a alguien por su nombre, cuando este comience a hablar sabré inmediatamente si es un hombre o una mujer. Ahora como los nombres son imitaciones -igual que la pintura- unos pueden salir buenos y otros malos. Crátilo al aceptar afirmativamente esto cae en una contradicción con lo que decía al principio, ya que él decía que los legisladores jamás erraban en poner nombres.

La función de los nombres

Una vez refutado esto, Sócrates pide a Crátilo que diga cuales son las funciones de los nombres y dice lo siguiente:

”Creo que enseñar, Sócrates. Y esto es muy simple: el que conoce los nombres, conoce también las cosas”.

En efecto, quien conoce el nombre conoce a la cosa porque éste es semejante a la cosa. Pero ¿qué pasaría si el legislador que pone los nombres no fuera alguien de buen juicio y sin embargo, pone nombres a los ciudadanos? Crátilo vuelve a insistir que un legislador a la hora de poner nombre siempre lo hace con conocimiento, pero Sócrates lo rebate con un buen argumento: ¿Cómo es posible que un legislador pudiera saber como se llaman los nombres primarios si estos aún no estaban creados? ¿Qué objeto o qué referencia pudo haber tenido? Habíamos reconocido que el único modo de conocer las cosas es por el nombre; sin embargo, ¿cómo lo habrá hecho tal legislador?

Crátilo se rinde y declara en fin que existe una fuerza superior que originó los nombres primarios y que es imposible conocer. Esto daría pie a que es posible conocer las cosas sin necesariamente acudir a sus nombres.

Conclusión

Difícil tema para Sócrates. Aunque pudo contra argumentar a Hermógenes y a Crátilo, queda un dejo de extrañeza sobre el origen de los nombres. Pareciera ser más convincente el argumento de que todos los nombres han sido consensuados, ya que sería muy difícil determinar si realmente son acordes a la naturaleza de las cosas. Los nombres así como las imitaciones, no pueden revelarnos la verdad. Recordemos lo contrario que era Sócrates al arte en La República, ya que ésta nunca iba a representar la verdad tal cual es. Y parece que en este caso, los nombres tampoco lo harían….

– Artículo*: Tradición Perenne –

Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL

*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados

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