Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala

Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala
Texto por Carlo Brescia
Agosto 2018

> Águilas de cabeza blanca cerca de Juneau, Alaska.

[Post previo: Alaska y Viaje al País de los Tlingit (I)]

Exactamente un mes antes de estar en Alaska, estuve en Colombia. Viajé con mis compañerxs tejedorxs Coral Herencia y Fernando Carranza para participar allá en el Festival de Arte Visionario Urbano Ancestral, Diversidad y Sustentabilidad en Manizales, del 19 al 22 de mayo de 2016. Durante ese evento, el día de la inauguración, escuché a alguien decir que un grupo de personas estaban saliendo de Alaska hacia el sur.

En ese momento, al escuchar eso y sabiendo que viajaba el siguiente mes para allá (incluso ya tenía el pasaje comprado con las fechas), paré la oreja…. ‘jornadas por la paz y dignidad’… ‘encuentro del águila y del cóndor’… Intuí que algo sincrónico se estaba manifestando.

> Águila de cabeza blanca (Haliaeetus leucocephalus) en Alaska.

La Profecía del Águila y el Cóndor

Esta profecía andina da cuenta sobre el momento donde simbólicamente el Gran Águila del Norte volará junto al Gran Cóndor del Sur, es decir, el Abya Yala (término del pueblo Kuna de Panamá y Colombia para denominar al continente americano) se unirá nuevamente.

Estuve tratando de encontrar el origen y encontré varias versiones, desde que tiene origen amazónico, también maya e incluso que la dijo el Inca Wayna Qhapaq. No me queda claro ni dónde ni cuándo apareció. No creo que sea tan antigua. Desde un punto de vista mágico, las profecías de este calibre se aparecen en las visiones o en los sueños no solamente de una persona sino de un grupo de personas en distintos lugares y momentos, incluso tal vez estas personas ni se conozcan. La manera de verificar si son realmente profecías es si esas visiones y sueños coinciden.

Ahora, descifrando la simbología en ese encuentro, esta va más allá del establecimiento de vínculos y redes entre los pueblos originarios del Norte, del Centro y del Sur, y sus descendientes y aliados de las Américas. El Águila del Norte simboliza una forma de pensar mentalista, individualista, masculina y lineal. El Cóndor del Sur simboliza una forma de pensar intuitiva, comunitaria, femenina y espiralada (y si, tenemos cóndores en el norte y águilas en sur). En esencia, la profecía se enmarca entonces dentro de las profecías apocalípticas; apocalíptico en su sentido bíblico: como revelación de la integración futura del cielo y la tierra.

Esta profecía se manifiesta de muchas maneras y dentro de estas tenemos a los Encuentros del Águila y el Cóndor que se iniciaron en 1992, por el quinto centenario del encuentro de nuestros pueblos ancestrales con los europeos en 1492, momento histórico que arrebató de manera violenta innumerables vidas, memorias y mundos de las Américas.

Cada cuatro años se realizan las Jornadas por la Paz y Dignidad, que son rezos en forma de carrera en donde se tejen los puebos. En 1992 se formaron dos columnas, una desde Anchorage en Alaska y otra desde Temuco en Chile uniéndose en Teotihuacan, México.

> Afiche del encuentro en Panamá, noviembre 2016.

Ese año que estuve en Alaska, el 2016, las columnas (o flechas) salieron en mayo de Ushuaia en Argentina y desde Chickaloon en Alaska (pueblo atabascano) y la séptima carrera continental encontrándose en noviembre en el istmo de Panamá. En ese encuentro, la séptima carrera, se levantó un fuego sagrado para conectar energéticamente de nuevo el norte con el sur, división creada finalmente en 1914 cuando se inauguró el Canal de Panamá.

Y justamente ese encuentro en Panamá era el que había escuchado en Colombia, un mes antes de estar en Alaska. Dos días después de haber escuchado sobre el encuentro de las energías del norte y del sur en el centro de las Américas, me encontré facilitando un Círculo Mixto con Coral titulado: “Integrando las Energías Duales a partir de la Cosmovisión Andina”.

Y escuché otra profecía.

> Círculo de Mujeres y Hombres en Manizales. Fuente: Prodiversitas Colombia.

La Profecía Mhuysqa

Y la escuché ese mayo en Manizales. Y la volví a escuchar en octubre de ese mismo año, 2016, cuando me la contó Karo Colibrí de Guatavita durante el Festival de Cultura, Consciencia y Sustentabilidad en Huaraz. Y la última vez que me la contó alguien fue Claude Guislain en mayo del 2017, limeño, músico y antropólogo, cuando nos encontramos en Lima.

Para contar esta profecía, hay que retroceder unos quinientos años cuando llegaron los conquistadores a las Américas. En ese entonces, de acuerdo a la historia oficial, existían tres centros culturales importantes. Desde una perspectiva europea, los más interesantes eran Tenochtitlán de la cultura Mexika en Norte América y Cusco de la cultura Inka. ¿Por que más interesantes? Porque poseían características que les eran conocidas: sistema patriarcal, hegemonía militar, sistema de tributos, formación de alianzas, ciudades, vías de comunicación, etc.

El tercer centro cultural importante era el de los Mhuysqas, en el altiplano cundiboyacense, donde se encuentran justamente Bogotá, Chía y Guatavita. A diferencia de los Mexikas e Inkas, los Muiscas eran una conferedación de cacicazgos autónomos. No tardaron mucho en ser conquistados. Su cosmovisión es muy interesante: por ejemplo, el creador es Tchiminigagua, quién era honrado a través de Zuhe (el Sol) y Chía (la Luna). También tenían tabletas de inhalación de Anadenanthera peregrina de oro, poporos de oro y representaciones de transformación chamánica de murciélagos en oro (Burger 2011; Torres y Repke 2006). Aparte del uso del yopo y las hojas de coca, también utilizaban al Yas (Brugmansia vulcanicola) (Schultes 1977): las abuelas dicen que esta planta era clave para la apertura y memoria del corazón. Como parte de su geografía sagrada, tenían montañas y lagunas: una de las más sagradas era la de Guatavita.

> La “gran” pequeña laguna de Guatavita al atardecer en un día soleado cualquiera. Fuente: Wikimedia Commons.

Pues las características descritas en el párrafo anterior, más otras, ya delatan para el tercer ojo las señas inequívocas de una cultura enteogénica de enciclopedia. Y como buena cultura mística, antes de que llegaran los conquistadores europeos, los Mhuysqas estaban más enterados de su llegada que los mismos conquistadores.

Y cómo sabían que pronto llegaban para el gran desbarajuste, plantearon cuatro estrategias de supervivencia ante el arribo de esos hombres sedientos de oro, poder, gloria y otras sandeces:

la primera, enviar a sus mayores a las malocas espirituales ubicadas en las lagunas y montañas, para proteger la sabiduría;

la segunda, cuidar los nombres de sus montañas y lagunas sagradas, para poder convocarlas cuando llegue el momento;

la tercera, enviar los canastos del conocimiento en sus hombres y mujeres jovenes hacia los pueblos con los que intercambiaban sus saberes y haceres: Kogi, Uitoto, Arhuaco y U’wa;

y la cuarta, que una parte de las mujeres mhuysqas cogieran la semilla del invasor europeo.

De modo que en 500 años, renacerían los Mhuysqas, “en la totuma [=cuenco, vientre] del territorio, en la totuma de nuestras mujeres, y en 500 años renaceremos en el rostro de nuestros enemigos, renaceremos como mata de tabaco en medio del cemento, como matas de maíz en ojos de tierra de la ciudad, después de 500 años” (Perea Jiménez 2014).

Y realmente están de vuelta si vemos las dinámicas de identidad y culturales en el altiplano de Cundinamarca y Boyacá. O, mejor dicho, no solo los Mhuysqas están de vuelta sino que todos estamos de vuelta: la nueva nación que al mismo tiempo es la antigua y la de siempre. Solo hay que darse cuenta. Como dice el letrero: algunos ya murieron, otros todavía vivimos, pero la mayoría aún no han nacido.

Hay más profecías del Abya yala, como la de los Hopi, la del Quinto Sol Azteca y la Otomí de los 8000 tambores. Invito a los interesados a explorarlas. Una última que quiero mencionar, brevemente antes de continuar al viaje alaskeño, es una muy pertinente a mi interés en la danza, el chamanismo y la cosmovisión andina.

Los Profetas del Taki Onqoy y el Nuevo Pachakuti

Luego de la Conquista, mientras los descendientes de las panakas reales de los Inkas en Cusco reclamaban sus derechos siguiendo las reglas coloniales, y Manko Inka y sus descendientes lideraban la resistencia incaica, un poco más al norte en Apurímac (Apu Rimaq, ‘la montaña sagrada que habla‘), Ayacucho (Aya K’uchu, ‘rincón de las almas‘) y Huancavelica (Wanka Willka, ‘huanca sagrada de los ancestros‘) surgieron promesas de cambio si se cumplían los ritos ancestrales (Millones 2007).

El Taki Onqoy no fue ni un movimiento político, ni militar, ni social, tampoco una enfermedad. A partir de un ritual colectivo chamánico de purificación, ofrenda y plegaria a través de la danza se solicitaba a las huacas,

… que habían resucitado, y de ellas se habían hecho dos partes: las unas se habían juntado con la huaca de Pachacamac, y las otras con la huaca de Titicaca; que todas andaban por el aire, ordenando el dar batalla a Dios, y vencerle; y que ya le traían de vencida; y que cuando el marqués [Francisco Pizarro] entró en esta tierra, había Dios vencido a las huacas, y los españoles a los indios; empero que, ahora daba la vuelta el mundo (Molina 1943: 79-80).

Como explica Millones, la expresión “daba la vuelta al mundo” puede ser la traducción aproximada de Pachakuti. ¿Y de qué manera se buscaba darle la vuelta al mundo? Ofrendar, volver a los rituales ancestrales, buscar el favor de las deidades del mundo andino: ofrendando su danza, su música y su canto a los centros sagrados en montañas, lagunas y templos del territorio para fortalecerlos. Los danzantes buscaban —luego de un ayuno ritual de varios días sin sal, sin ají, sin maíz de colores y sin relaciones sexuales— incorporar a las sesenta o setenta huacas que volaban como águilas y halcones. Algunas citas de Cristobal de Molina:

[Las huacas] no se metían ya en las piedras, ni en las nubes, ni en las fuentes para hablar, si no que se incorporaban ya en los indios, y los hacían ya hablar; y que tuvieran sus casas barridas y aderezadas, para si alguna de las huacas quisiese posar en ella (Molina 1943: 80).

[Los] taqui ongos […] pedían en los pueblos, si había alguna de las huacas quemadas, y como trajese algún pedazo de piedra de ellos, se cubrían la cabeza delante del pueblo con una manta y encima de la piedra derramaban chicha, y la fregaban con harina de maíz blanco; y luego daban voces, invocando la huaca, y luego se levantaban, con la piedra, y decían al pueblo: Veis aquí vuestro amparo, y veis al que os hizo, y da salud, hijos y chacra, ponedle en su lugar, en donde estuvo en tiempo del Inca (Molina 1943: 81)

> Una instalación artística sobre el Tarantismo que filmé. El tarantismo era considerada una enfermedad y su terapia era la danza. ¿Alguien se anima a realizar un video danza con las indicaciones coreográficas mencionadas en las citas?

La danza y el canto son técnicas chamánicas: una forma de entrar en trance y entablar relaciones con los mundos sutiles. Algunas citas de Bartolomé Álvarez cuenta en 1586:

Es la fiesta que, juntos dellos la cantidad quese conciertan —y a veces uno o dos solos que quieren hacer la cerimonia—, comienzan a cantar un cantar que no es palabras, ni razones ni sentencias ni cosa que se pueda a entender que dicen algo. Sólo suena “u, u, u, u”: es menester oírlo y verlo para entenderlo, que es tal que no se puede escribir. Y con este canto muy alto están de pie, dando de pie y mano, alzando un pie y abajando otro, y asimismo [=lo mismo] haciendo con las manos, los puños cerrados, meneando la cabeza de un lado a otro y a otro, de suerte que con todo el cuerpo trabajan. Y paran [=permanecen] en este canto tres o cuatro días con sus noches, y más: lo que las fuerzas les duran, que no cesan si no es que les venga necesidad de hacer cámara [=defecar] o de orinar; que a esto salen, y luego vuelven a la tahona del demonio (Vilcapoma 2008: 262).

Y algunos mueren:

No comen casi nada o nada; lo mas es coca, que en la boca tienen de ordinario para este ejercicio. Beben todas las veces que quieren, sin gana o con ella: lo cual es causa de que con el mucho beber y aquel ordinario trabajar con todo el cuerpo, y aquel devanear con la cabeza, a que caigan en aquel suelo entre los otros […] Si muere luego, juntan un poco de oro y plata, y plumas y coca y chaquiras —de las que traen las mujeres por gargantillas, que llaman mollo y capa— y se lo ponen allí junto. Si muere, le entierran con su ofrenda; y si escapa con vida, hacen una ventanilla [=hornacina] en la pared de la casa: y allí esconden aquel sacrificio, metido en una vasija tapándolo con un adobe o piedra y barro, de suerte que no parece estar allí cosa alguna (Vilcapoma 2008: 262).

La mención y función de las hornacinas en la cita anterior seguro será interesante para quienes conocen las galerías del Templo Nuevo en Chavín de Huántar.

Los profetas del Taki Onqoy, entonces, predicaban el retorno a lo ancestral, a las prácticas de ofrendas a través de la danza, el canto, la música y más, para volver a entablar una relación con las montañas, la tierra, las lagunas y las piedras. Se ofrendaban metales, chicha, plantas, plumas y coca, entre otras cosas, pero también se ofrendaba la danza, el canto y la música. Y todo eso que se ofrendaba, era lo que en realidad se había recibido y la ofrenda solo es un acto ritual para agradecer esa abundancia y así mantener el equilibrio. Y se buscaba la conexión directa con el espíritu de la montaña incorporándolo. El retorno de lo sagrado, en su manifestación andina.

Si bien el movimiento del Taki Onqoy ocurrió en el siglo XVI, la profecía aún persiste y sus seguidores crecen día a día en busca de ese salto de consciencia en donde ‘el mundo se dará vuelta’, y el ser humano ya no se creerá el dueño de planeta y se dará cuenta de que realmente no es dueño de nada y está solo aquí para cuidar las semillas de la vida. Como escribió José Carlos Orrillo el año pasado:

Pues así como los seguidores del movimiento del siglo XVI eran poseídos por las huacas y se veían obligados a danzar y convulsionar, hoy, quienes encarnan el Taki Onkoy dedican sus vidas a defender y propagar el mensaje y la sabiduría de las huacas: son los espíritus guardianes de la cultura andina. Son los arqueólogos, antropólogos, cineastas, pintores, músicos, danzaqs, maestros curanderos, maestros de escuela, profesores universitarios, campesinos y poetas, jóvenes, mujeres y niños, tejedores y tejedoras, ceramistas, escultores, creadores en fin, que encarnar en sí mismos el despertar de la cultura andina, su conocimiento y espiritualidad, sus valores y sabiduría, ancestral y universal a la vez.

Tenemos que empezar a conocer y respetar nuestros antiguos templos, nuestros espacios sagrados, volver a acercarnos a ellos con aprecio sincero, con genuino interés. Si consideramos que el concepto de “huaca” expresa la esencia de lo sagrado en el mundo andino, realizar el Taki Onkoy significa dedicar nuestra vida al Despertar de las Huacas. De la activación de su energía dependerá la activación real de nuestro territorio; esto implica recuperar nuestro equilibrio interior, la curación de nuestras heridas como sociedad, esta sociedad quebrada desde la conquista.

El anhelo por el Taki Onkoy que subyace en el fondo de nuestra cultura obedece a la necesidad histórica de recuperar nuestra raíz espiritual más profunda: el substrato de conocimiento que nos vincula con la Tierra y con los dioses de esta Tierra. Las huacas son las formas de lo divino más antiguas concebidas por el hombre andino y están esperando, dentro de nosotros mismos, el momento de su despertar.

Lo ancestral tiene mucho de ritual. La ritualidad ha sido y sigue siendo relevante ya que a través de estas experiencias a todo nivel (cuerpo, mente, corazón, espíritu) se crea un espacio en donde es posible comunicar conceptos complejos, regenerar las relaciones con el mundo y trasladar cultura de generación en generación. Y es crucial para el mantenimiento de la armonía en la comunidad y con el universo: a través de la experiencia ritual se refuerza el sentimiento de colectividad, la pertenencia a una unidad mayor que la del individuo y de su comunidad, y se armonizan las relaciones con lo suprasensible.

El sentimiento de gran comunidad con todo lo que existe, la consciencia de ser parte de un todo más grande, es lo que nos hace darnos cuenta de lo importante del respeto, de la humildad, del servicio, de la gratitud, de la alegría y del equilibro. Somos una familia, somos una comunidad, somos los ancestros: somos el pasado, somos el presente y somos el futuro. Somos los que estábamos esperando, somos la profecía. Estamos de vuelta, y nuestras ofrendas también para la búsqueda del equilibrio.

Fin de la segunda parte. Si, nos fuimos un poco por las ramas pero esas ramas vi que tenían hartas flores, frutos y semillas.

[continuará]

Carlo Brescia
Agosto 2018

> Vaso de Piedra con ofrendas hallado el 2001 en la plaza cuadrada del centro ceremonial de Chavín de Huántar. Ver post anterior al respecto.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

– Taki Onkoy: el despertar de las Huacas, por José Carlos Orrillo
– Alaska y Viaje al País de los Tlingit (I)
– La historia de la epidemia de baile de 1518

REFERENCIAS

BURGER, Richard
2011. «What kind of Hallucinogenic snuff was used at Chavín de Huántar?» En: Ñawpa Pacha, Journal of Andean Archaeology, Vol. 31, Nr 2, pp. 123-140.

MILLONES, Luis
2007. «Mesianismo en America Hispana: El Taki Onqoy». En Memoria Americana 15, p 7-39.

Molina, Cristóbal de
1943 [1575]. «Fábulas y ritos de los Incas». En Las crónicas de los Molinas: 5-84. Colección “Los pequeños grandes libros de la historia americana”. Serie I, Tomo IV. Lima, Librería e imprenta Miranda.

PEREA JIMÉNEZ, Daniel Armando
2014. El uso de la pedagogía ancestral en el fortalecimiento de la identidad muisca en el territorio de Teusacá. Trabajo de Grado en Servicio Social Comunitario. Bogotá: Universidad Católica de Colombia.

SCHULTES, Richard Evans y Alec BRIGHT
1977. «A Native Drawing of an Hallucinogenic Plant from Colombia». En Botanical Museum Leaflets 25(6): l5l-59. Cambridge: Massachusetts, September 30.

TORRES, Constantino M. & REPKE, David B.
2006. Anadenanthera – Visionary Plant of Ancient South America. Nueva York: The Haworth Press.

VILCAPOMA, José Carlos
2008. La Danza a través del tiempo en el mundo y en los Andes. Lima: Asamblea Nacional de Rectores.

– Artículo*: cbrescia –

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*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados

– Enlace a artículo –

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Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala

Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala
Texto por Carlo Brescia
Agosto 2018

> Águilas de cabeza blanca cerca de Juneau, Alaska.

[Post previo: Alaska y Viaje al País de los Tlingit (I)]

Exactamente un mes antes de estar en Alaska, estuve en Colombia. Viajé con mis compañerxs tejedorxs Coral Herencia y Fernando Carranza para participar allá en el Festival de Arte Visionario Urbano Ancestral, Diversidad y Sustentabilidad en Manizales, del 19 al 22 de mayo de 2016. Durante ese evento, el día de la inauguración, escuché a alguien decir que un grupo de personas estaban saliendo de Alaska hacia el sur.

En ese momento, al escuchar eso y sabiendo que viajaba el siguiente mes para allá (incluso ya tenía el pasaje comprado con las fechas), paré la oreja…. ‘jornadas por la paz y dignidad’… ‘encuentro del águila y del cóndor’… Intuí que algo sincrónico se estaba manifestando.

> Águila de cabeza blanca (Haliaeetus leucocephalus) en Alaska.

La Profecía del Águila y el Cóndor

Esta profecía andina da cuenta sobre el momento donde simbólicamente el Gran Águila del Norte volará junto al Gran Cóndor del Sur, es decir, el Abya Yala (término del pueblo Kuna de Panamá y Colombia para denominar al continente americano) se unirá nuevamente.

Estuve tratando de encontrar el origen y encontré varias versiones, desde que tiene origen amazónico, también maya e incluso que la dijo el Inca Wayna Qhapaq. No me queda claro ni dónde ni cuándo apareció. No creo que sea tan antigua. Desde un punto de vista mágico, las profecías de este calibre se aparecen en las visiones o en los sueños no solamente de una persona sino de un grupo de personas en distintos lugares y momentos, incluso tal vez estas personas ni se conozcan. La manera de verificar si son realmente profecías es si esas visiones y sueños coinciden.

Ahora, descifrando la simbología en ese encuentro, esta va más allá del establecimiento de vínculos y redes entre los pueblos originarios del Norte, del Centro y del Sur, y sus descendientes y aliados de las Américas. El Águila del Norte simboliza una forma de pensar mentalista, individualista, masculina y lineal. El Cóndor del Sur simboliza una forma de pensar intuitiva, comunitaria, femenina y espiralada (y si, tenemos cóndores en el norte y águilas en sur). En esencia, la profecía se enmarca entonces dentro de las profecías apocalípticas; apocalíptico en su sentido bíblico: como revelación de la integración futura del cielo y la tierra.

Esta profecía se manifiesta de muchas maneras y dentro de estas tenemos a los Encuentros del Águila y el Cóndor que se iniciaron en 1992, por el quinto centenario del encuentro de nuestros pueblos ancestrales con los europeos en 1492, momento histórico que arrebató de manera violenta innumerables vidas, memorias y mundos de las Américas.

Cada cuatro años se realizan las Jornadas por la Paz y Dignidad, que son rezos en forma de carrera en donde se tejen los puebos. En 1992 se formaron dos columnas, una desde Anchorage en Alaska y otra desde Temuco en Chile uniéndose en Teotihuacan, México.

> Afiche del encuentro en Panamá, noviembre 2016.

Ese año que estuve en Alaska, el 2016, las columnas (o flechas) salieron en mayo de Ushuaia en Argentina y desde Chickaloon en Alaska (pueblo atabascano) y la séptima carrera continental encontrándose en noviembre en el istmo de Panamá. En ese encuentro, la séptima carrera, se levantó un fuego sagrado para conectar energéticamente de nuevo el norte con el sur, división creada finalmente en 1914 cuando se inauguró el Canal de Panamá.

Y justamente ese encuentro en Panamá era el que había escuchado en Colombia, un mes antes de estar en Alaska. Dos días después de haber escuchado sobre el encuentro de las energías del norte y del sur en el centro de las Américas, me encontré facilitando un Círculo Mixto con Coral titulado: “Integrando las Energías Duales a partir de la Cosmovisión Andina”.

Y escuché otra profecía.

> Círculo de Mujeres y Hombres en Manizales. Fuente: Prodiversitas Colombia.

La Profecía Mhuysqa

Y la escuché ese mayo en Manizales. Y la volví a escuchar en octubre de ese mismo año, 2016, cuando me la contó Karo Colibrí de Guatavita durante el Festival de Cultura, Consciencia y Sustentabilidad en Huaraz. Y la última vez que me la contó alguien fue Claude Guislain en mayo del 2017, limeño, músico y antropólogo, cuando nos encontramos en Lima.

Para contar esta profecía, hay que retroceder unos quinientos años cuando llegaron los conquistadores a las Américas. En ese entonces, de acuerdo a la historia oficial, existían tres centros culturales importantes. Desde una perspectiva europea, los más interesantes eran Tenochtitlán de la cultura Mexika en Norte América y Cusco de la cultura Inka. ¿Por que más interesantes? Porque poseían características que les eran conocidas: sistema patriarcal, hegemonía militar, sistema de tributos, formación de alianzas, ciudades, vías de comunicación, etc.

El tercer centro cultural importante era el de los Mhuysqas, en el altiplano cundiboyacense, donde se encuentran justamente Bogotá, Chía y Guatavita. A diferencia de los Mexikas e Inkas, los Muiscas eran una conferedación de cacicazgos autónomos. No tardaron mucho en ser conquistados. Su cosmovisión es muy interesante: por ejemplo, el creador es Tchiminigagua, quién era honrado a través de Zuhe (el Sol) y Chía (la Luna). También tenían tabletas de inhalación de Anadenanthera peregrina de oro, poporos de oro y representaciones de transformación chamánica de murciélagos en oro (Burger 2011; Torres y Repke 2006). Aparte del uso del yopo y las hojas de coca, también utilizaban al Yas (Brugmansia vulcanicola) (Schultes 1977): las abuelas dicen que esta planta era clave para la apertura y memoria del corazón. Como parte de su geografía sagrada, tenían montañas y lagunas: una de las más sagradas era la de Guatavita.

> La “gran” pequeña laguna de Guatavita al atardecer en un día soleado cualquiera. Fuente: Wikimedia Commons.

Pues las características descritas en el párrafo anterior, más otras, ya delatan para el tercer ojo las señas inequívocas de una cultura enteogénica de enciclopedia. Y como buena cultura mística, antes de que llegaran los conquistadores europeos, los Mhuysqas estaban más enterados de su llegada que los mismos conquistadores.

Y cómo sabían que pronto llegaban para el gran desbarajuste, plantearon cuatro estrategias de supervivencia ante el arribo de esos hombres sedientos de oro, poder, gloria y otras sandeces:

la primera, enviar a sus mayores a las malocas espirituales ubicadas en las lagunas y montañas, para proteger la sabiduría;

la segunda, cuidar los nombres de sus montañas y lagunas sagradas, para poder convocarlas cuando llegue el momento;

la tercera, enviar los canastos del conocimiento en sus hombres y mujeres jovenes hacia los pueblos con los que intercambiaban sus saberes y haceres: Kogi, Uitoto, Arhuaco y U’wa;

y la cuarta, que una parte de las mujeres mhuysqas cogieran la semilla del invasor europeo.

De modo que en 500 años, renacerían los Mhuysqas, “en la totuma [=cuenco, vientre] del territorio, en la totuma de nuestras mujeres, y en 500 años renaceremos en el rostro de nuestros enemigos, renaceremos como mata de tabaco en medio del cemento, como matas de maíz en ojos de tierra de la ciudad, después de 500 años” (Perea Jiménez 2014).

Y realmente están de vuelta si vemos las dinámicas de identidad y culturales en el altiplano de Cundinamarca y Boyacá. O, mejor dicho, no solo los Mhuysqas están de vuelta sino que todos estamos de vuelta: la nueva nación que al mismo tiempo es la antigua y la de siempre. Solo hay que darse cuenta. Como dice el letrero: algunos ya murieron, otros todavía vivimos, pero la mayoría aún no han nacido.

Hay más profecías del Abya yala, como la de los Hopi, la del Quinto Sol Azteca y la Otomí de los 8000 tambores. Invito a los interesados a explorarlas. Una última que quiero mencionar, brevemente antes de continuar al viaje alaskeño, es una muy pertinente a mi interés en la danza, el chamanismo y la cosmovisión andina.

Los Profetas del Taki Onqoy y el Nuevo Pachakuti

Luego de la Conquista, mientras los descendientes de las panakas reales de los Inkas en Cusco reclamaban sus derechos siguiendo las reglas coloniales, y Manko Inka y sus descendientes lideraban la resistencia incaica, un poco más al norte en Apurímac (Apu Rimaq, ‘la montaña sagrada que habla‘), Ayacucho (Aya K’uchu, ‘rincón de las almas‘) y Huancavelica (Wanka Willka, ‘huanca sagrada de los ancestros‘) surgieron promesas de cambio si se cumplían los ritos ancestrales (Millones 2007).

El Taki Onqoy no fue ni un movimiento político, ni militar, ni social, tampoco una enfermedad. A partir de un ritual colectivo chamánico de purificación, ofrenda y plegaria a través de la danza se solicitaba a las huacas,

… que habían resucitado, y de ellas se habían hecho dos partes: las unas se habían juntado con la huaca de Pachacamac, y las otras con la huaca de Titicaca; que todas andaban por el aire, ordenando el dar batalla a Dios, y vencerle; y que ya le traían de vencida; y que cuando el marqués [Francisco Pizarro] entró en esta tierra, había Dios vencido a las huacas, y los españoles a los indios; empero que, ahora daba la vuelta el mundo (Molina 1943: 79-80).

Como explica Millones, la expresión “daba la vuelta al mundo” puede ser la traducción aproximada de Pachakuti. ¿Y de qué manera se buscaba darle la vuelta al mundo? Ofrendar, volver a los rituales ancestrales, buscar el favor de las deidades del mundo andino: ofrendando su danza, su música y su canto a los centros sagrados en montañas, lagunas y templos del territorio para fortalecerlos. Los danzantes buscaban —luego de un ayuno ritual de varios días sin sal, sin ají, sin maíz de colores y sin relaciones sexuales— incorporar a las sesenta o setenta huacas que volaban como águilas y halcones. Algunas citas de Cristobal de Molina:

[Las huacas] no se metían ya en las piedras, ni en las nubes, ni en las fuentes para hablar, si no que se incorporaban ya en los indios, y los hacían ya hablar; y que tuvieran sus casas barridas y aderezadas, para si alguna de las huacas quisiese posar en ella (Molina 1943: 80).

[Los] taqui ongos […] pedían en los pueblos, si había alguna de las huacas quemadas, y como trajese algún pedazo de piedra de ellos, se cubrían la cabeza delante del pueblo con una manta y encima de la piedra derramaban chicha, y la fregaban con harina de maíz blanco; y luego daban voces, invocando la huaca, y luego se levantaban, con la piedra, y decían al pueblo: Veis aquí vuestro amparo, y veis al que os hizo, y da salud, hijos y chacra, ponedle en su lugar, en donde estuvo en tiempo del Inca (Molina 1943: 81)

> Una instalación artística sobre el Tarantismo que filmé. El tarantismo era considerada una enfermedad y su terapia era la danza. ¿Alguien se anima a realizar un video danza con las indicaciones coreográficas mencionadas en las citas?

La danza y el canto son técnicas chamánicas: una forma de entrar en trance y entablar relaciones con los mundos sutiles. Algunas citas de Bartolomé Álvarez cuenta en 1586:

Es la fiesta que, juntos dellos la cantidad quese conciertan —y a veces uno o dos solos que quieren hacer la cerimonia—, comienzan a cantar un cantar que no es palabras, ni razones ni sentencias ni cosa que se pueda a entender que dicen algo. Sólo suena “u, u, u, u”: es menester oírlo y verlo para entenderlo, que es tal que no se puede escribir. Y con este canto muy alto están de pie, dando de pie y mano, alzando un pie y abajando otro, y asimismo [=lo mismo] haciendo con las manos, los puños cerrados, meneando la cabeza de un lado a otro y a otro, de suerte que con todo el cuerpo trabajan. Y paran [=permanecen] en este canto tres o cuatro días con sus noches, y más: lo que las fuerzas les duran, que no cesan si no es que les venga necesidad de hacer cámara [=defecar] o de orinar; que a esto salen, y luego vuelven a la tahona del demonio (Vilcapoma 2008: 262).

Y algunos mueren:

No comen casi nada o nada; lo mas es coca, que en la boca tienen de ordinario para este ejercicio. Beben todas las veces que quieren, sin gana o con ella: lo cual es causa de que con el mucho beber y aquel ordinario trabajar con todo el cuerpo, y aquel devanear con la cabeza, a que caigan en aquel suelo entre los otros […] Si muere luego, juntan un poco de oro y plata, y plumas y coca y chaquiras —de las que traen las mujeres por gargantillas, que llaman mollo y capa— y se lo ponen allí junto. Si muere, le entierran con su ofrenda; y si escapa con vida, hacen una ventanilla [=hornacina] en la pared de la casa: y allí esconden aquel sacrificio, metido en una vasija tapándolo con un adobe o piedra y barro, de suerte que no parece estar allí cosa alguna (Vilcapoma 2008: 262).

La mención y función de las hornacinas en la cita anterior seguro será interesante para quienes conocen las galerías del Templo Nuevo en Chavín de Huántar.

Los profetas del Taki Onqoy, entonces, predicaban el retorno a lo ancestral, a las prácticas de ofrendas a través de la danza, el canto, la música y más, para volver a entablar una relación con las montañas, la tierra, las lagunas y las piedras. Se ofrendaban metales, chicha, plantas, plumas y coca, entre otras cosas, pero también se ofrendaba la danza, el canto y la música. Y todo eso que se ofrendaba, era lo que en realidad se había recibido y la ofrenda solo es un acto ritual para agradecer esa abundancia y así mantener el equilibrio. Y se buscaba la conexión directa con el espíritu de la montaña incorporándolo. El retorno de lo sagrado, en su manifestación andina.

Si bien el movimiento del Taki Onqoy ocurrió en el siglo XVI, la profecía aún persiste y sus seguidores crecen día a día en busca de ese salto de consciencia en donde ‘el mundo se dará vuelta’, y el ser humano ya no se creerá el dueño de planeta y se dará cuenta de que realmente no es dueño de nada y está solo aquí para cuidar las semillas de la vida. Como escribió José Carlos Orrillo el año pasado:

Pues así como los seguidores del movimiento del siglo XVI eran poseídos por las huacas y se veían obligados a danzar y convulsionar, hoy, quienes encarnan el Taki Onkoy dedican sus vidas a defender y propagar el mensaje y la sabiduría de las huacas: son los espíritus guardianes de la cultura andina. Son los arqueólogos, antropólogos, cineastas, pintores, músicos, danzaqs, maestros curanderos, maestros de escuela, profesores universitarios, campesinos y poetas, jóvenes, mujeres y niños, tejedores y tejedoras, ceramistas, escultores, creadores en fin, que encarnar en sí mismos el despertar de la cultura andina, su conocimiento y espiritualidad, sus valores y sabiduría, ancestral y universal a la vez.

Tenemos que empezar a conocer y respetar nuestros antiguos templos, nuestros espacios sagrados, volver a acercarnos a ellos con aprecio sincero, con genuino interés. Si consideramos que el concepto de “huaca” expresa la esencia de lo sagrado en el mundo andino, realizar el Taki Onkoy significa dedicar nuestra vida al Despertar de las Huacas. De la activación de su energía dependerá la activación real de nuestro territorio; esto implica recuperar nuestro equilibrio interior, la curación de nuestras heridas como sociedad, esta sociedad quebrada desde la conquista.

El anhelo por el Taki Onkoy que subyace en el fondo de nuestra cultura obedece a la necesidad histórica de recuperar nuestra raíz espiritual más profunda: el substrato de conocimiento que nos vincula con la Tierra y con los dioses de esta Tierra. Las huacas son las formas de lo divino más antiguas concebidas por el hombre andino y están esperando, dentro de nosotros mismos, el momento de su despertar.

Lo ancestral tiene mucho de ritual. La ritualidad ha sido y sigue siendo relevante ya que a través de estas experiencias a todo nivel (cuerpo, mente, corazón, espíritu) se crea un espacio en donde es posible comunicar conceptos complejos, regenerar las relaciones con el mundo y trasladar cultura de generación en generación. Y es crucial para el mantenimiento de la armonía en la comunidad y con el universo: a través de la experiencia ritual se refuerza el sentimiento de colectividad, la pertenencia a una unidad mayor que la del individuo y de su comunidad, y se armonizan las relaciones con lo suprasensible.

El sentimiento de gran comunidad con todo lo que existe, la consciencia de ser parte de un todo más grande, es lo que nos hace darnos cuenta de lo importante del respeto, de la humildad, del servicio, de la gratitud, de la alegría y del equilibro. Somos una familia, somos una comunidad, somos los ancestros: somos el pasado, somos el presente y somos el futuro. Somos los que estábamos esperando, somos la profecía. Estamos de vuelta, y nuestras ofrendas también para la búsqueda del equilibrio.

Fin de la segunda parte. Si, nos fuimos un poco por las ramas pero esas ramas vi que tenían hartas flores, frutos y semillas.

[continuará]

Carlo Brescia
Agosto 2018

> Vaso de Piedra con ofrendas hallado el 2001 en la plaza cuadrada del centro ceremonial de Chavín de Huántar. Ver post anterior al respecto.

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– Taki Onkoy: el despertar de las Huacas, por José Carlos Orrillo
– Alaska y Viaje al País de los Tlingit (I)
– La historia de la epidemia de baile de 1518

REFERENCIAS

BURGER, Richard
2011. «What kind of Hallucinogenic snuff was used at Chavín de Huántar?» En: Ñawpa Pacha, Journal of Andean Archaeology, Vol. 31, Nr 2, pp. 123-140.

MILLONES, Luis
2007. «Mesianismo en America Hispana: El Taki Onqoy». En Memoria Americana 15, p 7-39.

Molina, Cristóbal de
1943 [1575]. «Fábulas y ritos de los Incas». En Las crónicas de los Molinas: 5-84. Colección “Los pequeños grandes libros de la historia americana”. Serie I, Tomo IV. Lima, Librería e imprenta Miranda.

PEREA JIMÉNEZ, Daniel Armando
2014. El uso de la pedagogía ancestral en el fortalecimiento de la identidad muisca en el territorio de Teusacá. Trabajo de Grado en Servicio Social Comunitario. Bogotá: Universidad Católica de Colombia.

SCHULTES, Richard Evans y Alec BRIGHT
1977. «A Native Drawing of an Hallucinogenic Plant from Colombia». En Botanical Museum Leaflets 25(6): l5l-59. Cambridge: Massachusetts, September 30.

TORRES, Constantino M. & REPKE, David B.
2006. Anadenanthera – Visionary Plant of Ancient South America. Nueva York: The Haworth Press.

VILCAPOMA, José Carlos
2008. La Danza a través del tiempo en el mundo y en los Andes. Lima: Asamblea Nacional de Rectores.

– Artículo*: cbrescia –

Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL)

*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados

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Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala

Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala
Texto por Carlo Brescia
Agosto 2018

> Águilas de cabeza blanca cerca de Juneau, Alaska.

[Post previo: Alaska y Viaje al País de los Tlingit (I)]

Exactamente un mes antes de estar en Alaska, estuve en Colombia. Viajé con mis compañerxs tejedorxs Coral Herencia y Fernando Carranza para participar allá en el Festival de Arte Visionario Urbano Ancestral, Diversidad y Sustentabilidad en Manizales, del 19 al 22 de mayo de 2016. Durante ese evento, el día de la inauguración, escuché a alguien decir que un grupo de personas estaban saliendo de Alaska hacia el sur.

En ese momento, al escuchar eso y sabiendo que viajaba el siguiente mes para allá (incluso ya tenía el pasaje comprado con las fechas), paré la oreja…. ‘jornadas por la paz y dignidad’… ‘encuentro del águila y del cóndor’… Intuí que algo sincrónico se estaba manifestando.

> Águila de cabeza blanca (Haliaeetus leucocephalus) en Alaska.

La Profecía del Águila y el Cóndor

Esta profecía andina da cuenta sobre el momento donde simbólicamente el Gran Águila del Norte volará junto al Gran Cóndor del Sur, es decir, el Abya Yala (término del pueblo Kuna de Panamá y Colombia para denominar al continente americano) se unirá nuevamente.

Estuve tratando de encontrar el origen y encontré varias versiones, desde que tiene origen amazónico, también maya e incluso que la dijo el Inca Wayna Qhapaq. No me queda claro ni dónde ni cuándo apareció. No creo que sea tan antigua. Desde un punto de vista mágico, las profecías de este calibre se aparecen en las visiones o en los sueños no solamente de una persona sino de un grupo de personas en distintos lugares y momentos, incluso tal vez estas personas ni se conozcan. La manera de verificar si son realmente profecías es si esas visiones y sueños coinciden.

Ahora, descifrando la simbología en ese encuentro, esta va más allá del establecimiento de vínculos y redes entre los pueblos originarios del Norte, del Centro y del Sur, y sus descendientes y aliados de las Américas. El Águila del Norte simboliza una forma de pensar mentalista, individualista, masculina y lineal. El Cóndor del Sur simboliza una forma de pensar intuitiva, comunitaria, femenina y espiralada (y si, tenemos cóndores en el norte y águilas en sur). En esencia, la profecía se enmarca entonces dentro de las profecías apocalípticas; apocalíptico en su sentido bíblico: como revelación de la integración futura del cielo y la tierra.

Esta profecía se manifiesta de muchas maneras y dentro de estas tenemos a los Encuentros del Águila y el Cóndor que se iniciaron en 1992, por el quinto centenario del encuentro de nuestros pueblos ancestrales con los europeos en 1492, momento histórico que arrebató de manera violenta innumerables vidas, memorias y mundos de las Américas.

Cada cuatro años se realizan las Jornadas por la Paz y Dignidad, que son rezos en forma de carrera en donde se tejen los puebos. En 1992 se formaron dos columnas, una desde Anchorage en Alaska y otra desde Temuco en Chile uniéndose en Teotihuacan, México.

> Afiche del encuentro en Panamá, noviembre 2016.

Ese año que estuve en Alaska, el 2016, las columnas (o flechas) salieron en mayo de Ushuaia en Argentina y desde Chickaloon en Alaska (pueblo atabascano) y la séptima carrera continental encontrándose en noviembre en el istmo de Panamá. En ese encuentro, la séptima carrera, se levantó un fuego sagrado para conectar energéticamente de nuevo el norte con el sur, división creada finalmente en 1914 cuando se inauguró el Canal de Panamá.

Y justamente ese encuentro en Panamá era el que había escuchado en Colombia, un mes antes de estar en Alaska. Dos días después de haber escuchado sobre el encuentro de las energías del norte y del sur en el centro de las Américas, me encontré facilitando un Círculo Mixto con Coral titulado: “Integrando las Energías Duales a partir de la Cosmovisión Andina”.

Y escuché otra profecía.

> Círculo de Mujeres y Hombres en Manizales. Fuente: Prodiversitas Colombia.

La Profecía Mhuysqa

Y la escuché ese mayo en Manizales. Y la volví a escuchar en octubre de ese mismo año, 2016, cuando me la contó Karo Colibrí de Guatavita durante el Festival de Cultura, Consciencia y Sustentabilidad en Huaraz. Y la última vez que me la contó alguien fue Claude Guislain en mayo del 2017, limeño, músico y antropólogo, cuando nos encontramos en Lima.

Para contar esta profecía, hay que retroceder unos quinientos años cuando llegaron los conquistadores a las Américas. En ese entonces, de acuerdo a la historia oficial, existían tres centros culturales importantes. Desde una perspectiva europea, los más interesantes eran Tenochtitlán de la cultura Mexika en Norte América y Cusco de la cultura Inka. ¿Por que más interesantes? Porque poseían características que les eran conocidas: sistema patriarcal, hegemonía militar, sistema de tributos, formación de alianzas, ciudades, vías de comunicación, etc.

El tercer centro cultural importante era el de los Mhuysqas, en el altiplano cundiboyacense, donde se encuentran justamente Bogotá, Chía y Guatavita. A diferencia de los Mexikas e Inkas, los Muiscas eran una conferedación de cacicazgos autónomos. No tardaron mucho en ser conquistados. Su cosmovisión es muy interesante: por ejemplo, el creador es Tchiminigagua, quién era honrado a través de Zuhe (el Sol) y Chía (la Luna). También tenían tabletas de inhalación de Anadenanthera peregrina de oro, poporos de oro y representaciones de transformación chamánica de murciélagos en oro (Burger 2011; Torres y Repke 2006). Aparte del uso del yopo y las hojas de coca, también utilizaban al Yas (Brugmansia vulcanicola) (Schultes 1977): las abuelas dicen que esta planta era clave para la apertura y memoria del corazón. Como parte de su geografía sagrada, tenían montañas y lagunas: una de las más sagradas era la de Guatavita.

> La “gran” pequeña laguna de Guatavita al atardecer en un día soleado cualquiera. Fuente: Wikimedia Commons.

Pues las características descritas en el párrafo anterior, más otras, ya delatan para el tercer ojo las señas inequívocas de una cultura enteogénica de enciclopedia. Y como buena cultura mística, antes de que llegaran los conquistadores europeos, los Mhuysqas estaban más enterados de su llegada que los mismos conquistadores.

Y cómo sabían que pronto llegaban para el gran desbarajuste, plantearon cuatro estrategias de supervivencia ante el arribo de esos hombres sedientos de oro, poder, gloria y otras sandeces:

la primera, enviar a sus mayores a las malocas espirituales ubicadas en las lagunas y montañas, para proteger la sabiduría;

la segunda, cuidar los nombres de sus montañas y lagunas sagradas, para poder convocarlas cuando llegue el momento;

la tercera, enviar los canastos del conocimiento en sus hombres y mujeres jovenes hacia los pueblos con los que intercambiaban sus saberes y haceres: Kogi, Uitoto, Arhuaco y U’wa;

y la cuarta, que una parte de las mujeres mhuysqas cogieran la semilla del invasor europeo.

De modo que en 500 años, renacerían los Mhuysqas, “en la totuma [=cuenco, vientre] del territorio, en la totuma de nuestras mujeres, y en 500 años renaceremos en el rostro de nuestros enemigos, renaceremos como mata de tabaco en medio del cemento, como matas de maíz en ojos de tierra de la ciudad, después de 500 años” (Perea Jiménez 2014).

Y realmente están de vuelta si vemos las dinámicas de identidad y culturales en el altiplano de Cundinamarca y Boyacá. O, mejor dicho, no solo los Mhuysqas están de vuelta sino que todos estamos de vuelta: la nueva nación que al mismo tiempo es la antigua y la de siempre. Solo hay que darse cuenta. Como dice el letrero: algunos ya murieron, otros todavía vivimos, pero la mayoría aún no han nacido.

Hay más profecías del Abya yala, como la de los Hopi, la del Quinto Sol Azteca y la Otomí de los 8000 tambores. Invito a los interesados a explorarlas. Una última que quiero mencionar, brevemente antes de continuar al viaje alaskeño, es una muy pertinente a mi interés en la danza, el chamanismo y la cosmovisión andina.

Los Profetas del Taki Onqoy y el Nuevo Pachakuti

Luego de la Conquista, mientras los descendientes de las panakas reales de los Inkas en Cusco reclamaban sus derechos siguiendo las reglas coloniales, y Manko Inka y sus descendientes lideraban la resistencia incaica, un poco más al norte en Apurímac (Apu Rimaq, ‘la montaña sagrada que habla‘), Ayacucho (Aya K’uchu, ‘rincón de las almas‘) y Huancavelica (Wanka Willka, ‘huanca sagrada de los ancestros‘) surgieron promesas de cambio si se cumplían los ritos ancestrales (Millones 2007).

El Taki Onqoy no fue ni un movimiento político, ni militar, ni social, tampoco una enfermedad. A partir de un ritual colectivo chamánico de purificación, ofrenda y plegaria a través de la danza se solicitaba a las huacas,

… que habían resucitado, y de ellas se habían hecho dos partes: las unas se habían juntado con la huaca de Pachacamac, y las otras con la huaca de Titicaca; que todas andaban por el aire, ordenando el dar batalla a Dios, y vencerle; y que ya le traían de vencida; y que cuando el marqués [Francisco Pizarro] entró en esta tierra, había Dios vencido a las huacas, y los españoles a los indios; empero que, ahora daba la vuelta el mundo (Molina 1943: 79-80).

Como explica Millones, la expresión “daba la vuelta al mundo” puede ser la traducción aproximada de Pachakuti. ¿Y de qué manera se buscaba darle la vuelta al mundo? Ofrendar, volver a los rituales ancestrales, buscar el favor de las deidades del mundo andino: ofrendando su danza, su música y su canto a los centros sagrados en montañas, lagunas y templos del territorio para fortalecerlos. Los danzantes buscaban —luego de un ayuno ritual de varios días sin sal, sin ají, sin maíz de colores y sin relaciones sexuales— incorporar a las sesenta o setenta huacas que volaban como águilas y halcones. Algunas citas de Cristobal de Molina:

[Las huacas] no se metían ya en las piedras, ni en las nubes, ni en las fuentes para hablar, si no que se incorporaban ya en los indios, y los hacían ya hablar; y que tuvieran sus casas barridas y aderezadas, para si alguna de las huacas quisiese posar en ella (Molina 1943: 80).

[Los] taqui ongos […] pedían en los pueblos, si había alguna de las huacas quemadas, y como trajese algún pedazo de piedra de ellos, se cubrían la cabeza delante del pueblo con una manta y encima de la piedra derramaban chicha, y la fregaban con harina de maíz blanco; y luego daban voces, invocando la huaca, y luego se levantaban, con la piedra, y decían al pueblo: Veis aquí vuestro amparo, y veis al que os hizo, y da salud, hijos y chacra, ponedle en su lugar, en donde estuvo en tiempo del Inca (Molina 1943: 81)

> Una instalación artística sobre el Tarantismo que filmé. El tarantismo era considerada una enfermedad y su terapia era la danza. ¿Alguien se anima a realizar un video danza con las indicaciones coreográficas mencionadas en las citas?

La danza y el canto son técnicas chamánicas: una forma de entrar en trance y entablar relaciones con los mundos sutiles. Algunas citas de Bartolomé Álvarez cuenta en 1586:

Es la fiesta que, juntos dellos la cantidad quese conciertan —y a veces uno o dos solos que quieren hacer la cerimonia—, comienzan a cantar un cantar que no es palabras, ni razones ni sentencias ni cosa que se pueda a entender que dicen algo. Sólo suena “u, u, u, u”: es menester oírlo y verlo para entenderlo, que es tal que no se puede escribir. Y con este canto muy alto están de pie, dando de pie y mano, alzando un pie y abajando otro, y asimismo [=lo mismo] haciendo con las manos, los puños cerrados, meneando la cabeza de un lado a otro y a otro, de suerte que con todo el cuerpo trabajan. Y paran [=permanecen] en este canto tres o cuatro días con sus noches, y más: lo que las fuerzas les duran, que no cesan si no es que les venga necesidad de hacer cámara [=defecar] o de orinar; que a esto salen, y luego vuelven a la tahona del demonio (Vilcapoma 2008: 262).

Y algunos mueren:

No comen casi nada o nada; lo mas es coca, que en la boca tienen de ordinario para este ejercicio. Beben todas las veces que quieren, sin gana o con ella: lo cual es causa de que con el mucho beber y aquel ordinario trabajar con todo el cuerpo, y aquel devanear con la cabeza, a que caigan en aquel suelo entre los otros […] Si muere luego, juntan un poco de oro y plata, y plumas y coca y chaquiras —de las que traen las mujeres por gargantillas, que llaman mollo y capa— y se lo ponen allí junto. Si muere, le entierran con su ofrenda; y si escapa con vida, hacen una ventanilla [=hornacina] en la pared de la casa: y allí esconden aquel sacrificio, metido en una vasija tapándolo con un adobe o piedra y barro, de suerte que no parece estar allí cosa alguna (Vilcapoma 2008: 262).

La mención y función de las hornacinas en la cita anterior seguro será interesante para quienes conocen las galerías del Templo Nuevo en Chavín de Huántar.

Los profetas del Taki Onqoy, entonces, predicaban el retorno a lo ancestral, a las prácticas de ofrendas a través de la danza, el canto, la música y más, para volver a entablar una relación con las montañas, la tierra, las lagunas y las piedras. Se ofrendaban metales, chicha, plantas, plumas y coca, entre otras cosas, pero también se ofrendaba la danza, el canto y la música. Y todo eso que se ofrendaba, era lo que en realidad se había recibido y la ofrenda solo es un acto ritual para agradecer esa abundancia y así mantener el equilibrio. Y se buscaba la conexión directa con el espíritu de la montaña incorporándolo. El retorno de lo sagrado, en su manifestación andina.

Si bien el movimiento del Taki Onqoy ocurrió en el siglo XVI, la profecía aún persiste y sus seguidores crecen día a día en busca de ese salto de consciencia en donde ‘el mundo se dará vuelta’, y el ser humano ya no se creerá el dueño de planeta y se dará cuenta de que realmente no es dueño de nada y está solo aquí para cuidar las semillas de la vida. Como escribió José Carlos Orrillo el año pasado:

Pues así como los seguidores del movimiento del siglo XVI eran poseídos por las huacas y se veían obligados a danzar y convulsionar, hoy, quienes encarnan el Taki Onkoy dedican sus vidas a defender y propagar el mensaje y la sabiduría de las huacas: son los espíritus guardianes de la cultura andina. Son los arqueólogos, antropólogos, cineastas, pintores, músicos, danzaqs, maestros curanderos, maestros de escuela, profesores universitarios, campesinos y poetas, jóvenes, mujeres y niños, tejedores y tejedoras, ceramistas, escultores, creadores en fin, que encarnar en sí mismos el despertar de la cultura andina, su conocimiento y espiritualidad, sus valores y sabiduría, ancestral y universal a la vez.

Tenemos que empezar a conocer y respetar nuestros antiguos templos, nuestros espacios sagrados, volver a acercarnos a ellos con aprecio sincero, con genuino interés. Si consideramos que el concepto de “huaca” expresa la esencia de lo sagrado en el mundo andino, realizar el Taki Onkoy significa dedicar nuestra vida al Despertar de las Huacas. De la activación de su energía dependerá la activación real de nuestro territorio; esto implica recuperar nuestro equilibrio interior, la curación de nuestras heridas como sociedad, esta sociedad quebrada desde la conquista.

El anhelo por el Taki Onkoy que subyace en el fondo de nuestra cultura obedece a la necesidad histórica de recuperar nuestra raíz espiritual más profunda: el substrato de conocimiento que nos vincula con la Tierra y con los dioses de esta Tierra. Las huacas son las formas de lo divino más antiguas concebidas por el hombre andino y están esperando, dentro de nosotros mismos, el momento de su despertar.

Lo ancestral tiene mucho de ritual. La ritualidad ha sido y sigue siendo relevante ya que a través de estas experiencias a todo nivel (cuerpo, mente, corazón, espíritu) se crea un espacio en donde es posible comunicar conceptos complejos, regenerar las relaciones con el mundo y trasladar cultura de generación en generación. Y es crucial para el mantenimiento de la armonía en la comunidad y con el universo: a través de la experiencia ritual se refuerza el sentimiento de colectividad, la pertenencia a una unidad mayor que la del individuo y de su comunidad, y se armonizan las relaciones con lo suprasensible.

El sentimiento de gran comunidad con todo lo que existe, la consciencia de ser parte de un todo más grande, es lo que nos hace darnos cuenta de lo importante del respeto, de la humildad, del servicio, de la gratitud, de la alegría y del equilibro. Somos una familia, somos una comunidad, somos los ancestros: somos el pasado, somos el presente y somos el futuro. Somos los que estábamos esperando, somos la profecía. Estamos de vuelta, y nuestras ofrendas también para la búsqueda del equilibrio.

Fin de la segunda parte. Si, nos fuimos un poco por las ramas pero esas ramas vi que tenían hartas flores, frutos y semillas.

[continuará]

Carlo Brescia
Agosto 2018

> Vaso de Piedra con ofrendas hallado el 2001 en la plaza cuadrada del centro ceremonial de Chavín de Huántar. Ver post anterior al respecto.

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REFERENCIAS

BURGER, Richard
2011. «What kind of Hallucinogenic snuff was used at Chavín de Huántar?» En: Ñawpa Pacha, Journal of Andean Archaeology, Vol. 31, Nr 2, pp. 123-140.

MILLONES, Luis
2007. «Mesianismo en America Hispana: El Taki Onqoy». En Memoria Americana 15, p 7-39.

Molina, Cristóbal de
1943 [1575]. «Fábulas y ritos de los Incas». En Las crónicas de los Molinas: 5-84. Colección “Los pequeños grandes libros de la historia americana”. Serie I, Tomo IV. Lima, Librería e imprenta Miranda.

PEREA JIMÉNEZ, Daniel Armando
2014. El uso de la pedagogía ancestral en el fortalecimiento de la identidad muisca en el territorio de Teusacá. Trabajo de Grado en Servicio Social Comunitario. Bogotá: Universidad Católica de Colombia.

SCHULTES, Richard Evans y Alec BRIGHT
1977. «A Native Drawing of an Hallucinogenic Plant from Colombia». En Botanical Museum Leaflets 25(6): l5l-59. Cambridge: Massachusetts, September 30.

TORRES, Constantino M. & REPKE, David B.
2006. Anadenanthera – Visionary Plant of Ancient South America. Nueva York: The Haworth Press.

VILCAPOMA, José Carlos
2008. La Danza a través del tiempo en el mundo y en los Andes. Lima: Asamblea Nacional de Rectores.

– Artículo*: cbrescia –

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The Routes of the Roman Emperors – Classical Wisdom Weekly

Routes of the Roman Emperors

The Republic of Serbia is one of the states that made up the former Yugoslavia, which broke up in the bloody wars that occurred during the 1990s. Since history immemorial, this region on the Balkan Peninsula has been the scene of various political and cultural influences… and has resulted in a famous trek: The routes of the Roman Emperors.

The routes of the Roman Emperors are based on the fact that the Romans conquered Croatia, Serbia, Romania, and Bulgaria… and that 19 emperors were born in this territory. The routes lead through ancient Roman cities, palaces, and fortifications in these countries.

As far as Serbia is concerned, this tourist and archaeological project includes a 600 km long route with several ancient Roman sites, including cities and places of birth of 17 out of the 19 Roman emperors.

But let us take a look at a few of the more interesting ‘Serbian’ Roman Emperors.

Roman Emperors

Trajanus Decius (Caesar Gaius Messius Quintus Trajanus Decius)

Trajanus Decius (Caesar Gaius Messius Quintus Trajanus Decius)

Trajan Decius was the first man born in Serbia to rise to the imperial throne. This Roman emperor was born around 201 AD in Budalija, near Sirmium – today’s Martinci near Sremska Mitrovica. The army elected him to the position in 249, and he died in 251 in the area of today’s Dobrudzha in the battle against Goth. He is also known for being the first Roman emperor to die in battle. Shortly thereafter, he was declared or proclaimed a deity.

Claudius Gothic (Marko Aurelius Valerius Claudius Augustus)

Claudius Gothic was born in Sirmium in the year 210. After he defeated Gotha in the battle of Niasuss (Nis) in 268, the army chose him to be emperor. He is known for ordering the execution of a Christian monk on February 14th, 269, who later became known as Saint Valentine. Claudius Gothic died of plague in the beginning of the year 270, and the Roman Senate described him as Divine Claudius Gothic.

Aurelian (Lucius Domitius Aurelianus)

Aurelian was born around Sirmium in 214 on a small farm estate. In 270, the Danube legion chose him as an emperor after the death of Claudius II. He was known as the advocate of the Mithraism and the cult of the Invincible Sun, as well as the fiscal reformer. The most important thing he did was the demolition of the secluded Gaelic Empire and its return under the auspices of Rome. He ruled for five years, up to 275, when he was killed by the Praetorian Guard on his way to Asia Minor when he planned to conquer Mesopotamia.

Probus (Marcus Aurelius Probus)

Probus (Marcus Aurelius Probus)

Probus was born in 232 AD on a farm near Sirmium. He ruled from 276 to 282. Like Aurelian, he was killed by his own army, after forcing them to dig channels on a hot summer day. Later they repented and buried him with all the imperial honors. He remained famous for being the first emperor to allow the cultivation of grapes outside of Italy. The first grape was grown in Glavica on the mountain Fruška Gora. Then, grape growing began in Smederevo, a town near Belgrade (Singidunum). From then on, in Serbia, they cultivate an indigenous grape variety, known as Smederevo’s grapes).

Maximian, (Marcus Aurelius Valerius Maximianus)

Maximian was born near Sirmium around 250 AD. Diocletian pronounced him Caesar in 285, and then Maximian was titled Augustus, along with and equal to Diocletian. He ruled with Diocletian from 286 to 305, when they abdicated together. He returned to the throne in the year 310, however, it was thwarted by the then legitimate ruler Constantine I, after which Maximian committed suicide.

Galerius, (Gaius Galerius Valerius Maximianus)

Galerius was born and buried in Felix Romuliana (Gamzigrad), near Zajecar, where he built most of the structures, the remains of which we can see today. He built his palace in the 3rd and 4th centuries for himself and for his mother Romuli, whom he was named after. Even though he was known as the great persecutor of Christians, he rebelled before death and issued the Edict of Serdica, also called Edict of Toleration by Galerius, officially ending the Diocletianic persecution of Christianity in the East.

Constantine I, also known as Constantine the Great, (Flavius Valerius Constantinus)

Constantine I, also known as Constantine the Great, (Flavius Valerius Constantinus)

Constantine the Great was born in (Naisuss) Nis, February 27, 272, from father Constance Hlor and mother Jelena, who was of modest origin. He is remembered as the greatest emperor of the late Roman Empire, and is considered one of the most important figures in the history of Europe and Christianity. He ruled from 306 to 337. He proposed the Edict of Milan in 313, proclaiming religious equality and the cessation of the persecution of Christians. This period of peace was used to build the New Rome – Constantinople.

Licinius (Gaius Valerius Licinianus)

Licinius I was born around 263 near Felix Romuliana. Together with Constantine the Great, he proposed the Milan edict and became a co-ruler with him, and even married his sister. He led two civil wars against Constantine: the first ended in peace, although Licinius suffered a heavy defeat, and the other, in 324, he lost. He was imprisoned in Byzantium, the future Constantinople, then taken as prison to Thessalonica. There by Constantine’s order, Licinius was executed together with his son and Constantine’s sister.

Jovian (Flavius Jovianus)

Jovian (Flavius Jovianus)

Jovian was born around 331 in Singidunum, today Belgrade, of a peasant family. He ruled from 363 to 364, a total of 236 days. After the death of Julianus, he was chanted by the army to be the emperor, but it is believed that the legionaries confused him with another Jovian, who was the chief notary. He died suddenly in a dream, and the death of this ruler remained under a veil of secrets: some believe that the Senate was trying to get rid of him. The version that is universally accepted and therefore has entered history is that Jovian died of coal poisoning, as there was a furnace in his room.

All together, 17 Roman rulers were born on the territory of today’s Republic of Serbia. This impressive number makes up a fifth of all the rulers of Rome, and no modern state, except Italy, can boast of so many emperors. During the reign of these ‘Serbian’ Roman rulers, trade and metallurgy was developed. Important cities in the center of the Roman Empire were built up in both financial and social terms as well as the construction of magnificent villas, Roman baths (terme), theaters, and lagoons for Roman legions in the cities…the remains of many can still be seen today.

The post The Routes of the Roman Emperors appeared first on Classical Wisdom Weekly.

– Artículo*: plato –

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Double remède

Si je m’efforce de laisser de côté les spéculations évoquées dans mes précédents articles, il reste deux opinions antagonistes :

1 – Tout dépend de la conscience

2 – La conscience dépend de tout

Mais indépendamment même de ces deux opinions (ou théories), il reste deux pratique de vie intérieure :

1 – Le silence intérieur

2 – Le ressenti viscéral (que j’ai auparavant nommé “vibration du cœur”, etc.)

Or, il me semble que ces deux pratiques élémentaires (essentielles, indispensables) sont le remède à deux maux. L’être humain (mais je soupçonne que cela soit vrai pour tout être vivant, à des degrés variables) souffre de deux peurs :

1 – La peur de la mort

2 – La peur de la vie

Le silence intérieur contribue à apaiser la peur de la mort.

Le ressenti viscéral contribue à apaiser la peur de la vie.

(Remarquez que je dis “contribue” : je ne suis pas absolument certain que ce soit un remède total et définitif)

Pourquoi ces effets ?

Je crois que c’est parce que le silence intérieur ressemble à la mort ; et parce que le ressenti viscéral ressemble à la vie. En fait, ce sont la “mort” et la “vie” à l’état brut.

En disant cela, je réalise que l’expérience de la vie à l’état brut est, aussi, un remède à la peur de la mort ; et qu’inversement, l’expérience de la mort à l’état brut est un remède à la peur de la vie. Car si l’on a peur d’embrasser la vie, c’est au moins en partie, semble-t-il, à cause de la peur de la mort.

Un dernier point :

Il me semble important et salutaire de se demander régulièrement “Et si toutes mes opinions étaient fausses, qu’est-ce que cela changerait à ma vie intérieure ?” Une sorte de “remise à zéro” régulière.

Je ne conseille de se poser cette question dans les moments de fatigue intellectuelle, ou de dégoût, ou de déprime, ou par indifférence ou je-m’en-foutisme. Parce qu’alors, ce sera une fuite stérile. Il est préférable de s’interroger quand on est bien, clair et lucide, par goût du vrai. A ce propos, les gens, surtout dans les milieux spirituels, sous estiment l’importance de l’intelligence et des conditions de vie pour l’entretenir, voire la développer. Mais c’est un autre sujet.

Quoi qu’il en soit, ces deux pratiques sont indépendantes de toute spéculation. Mais elles n’interdisent pas la pensée. Au contraire, elle favorisent une réflexion plus simple et tranchante. L’intuition est plus déliée, les mots viennent plus aisément.

Sur ce, bonne journée à tous.

– Artículo*: noreply@blogger.com (Dubois David) –

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Ibn ‘Arabi, Schuon, and Universalism

Ever since Ivan Aguéli drew the attention of René Guénon to the work of the great Sufi mystic Muhyiddin ibn ‘Arabi (1165-1240), Traditionalists have seen Ibn ‘Arabi as a perennialist universalist, if not as a Traditionalist in other ways. This understanding of Ibn ‘Arabi has become very widespread in the West, given the major role played by Traditionalists in the translation and interpretation of Ibn ‘Arabi. it is now comprehensively contested in a new book by Gregory A. Lipton, Rethinking Ibn ‘Arabi (New York: Oxford University Press, 2018).

Lipton knows well both the work of Ibn ‘Arabi and the work of modern Schuonian scholars, which enables him to see how this work forms one whole, and also to see what lies behind it. This is not just René Guénon and Perennialism, however, but also wider intellectual currents in the West. Lipton introduces Schleiermacher and Kant into his discussion, and parallels between them and Schuon’s thought are drawn. Lipton also introduces, more controversially, Ernest Renan (1823-92) and Houston Stewart Chamberlain (1855-1927), two key thinkers of race in the Aryan-Semitic frame. Finally, he interrogates the very idea of religious universalism. This is a lot to do in one relatively short book (with copious endnotes).

The book consists of an introduction, four chapters, and a conclusion. The introduction presents the issues that the book addresses and the main arguments that it will develop. The first chapter discusses what are probably now the most often quoted lines of Ibn ‘Arabi, at least in Western languages:

My heart has become capable of every form: it is a pasture for gazelles and a convent for Christian monks,

And a temple for idols and the pilgrim’s Ka’ba, and the tables of the Torah and the book of the Koran.

I follow the religion of Love: whatever way Love’s camels take, that is my religion and my faith.

The translation is by the great Cambridge Orientalist Reynold A. Nicholson (1868-1945), and the passage has been widely used to demonstrate Ibn ‘Arabi’s religious universalism. This is the very widespread understanding that much of Lipton’s book contests—an understand that did not start with the Traditionalists but, as Lipton shows, with Nicholson and the great Austro-Hungarian Orientalist Ignaz Goldziher (1850-1921).

Lipton makes his argument in two main parts. In chapter one, he shows that—despite the views of Goldziher, Nicholson, Henry Corbin, Toshihiko Izutsu, Michael Sells and Reza Shah-Kazemi—Ibn ‘Arabi may have welcomed variety in interpretation, especially for someone occupying a high spiritual station, but he never welcomed diversity in religion, understood in terms of allegiance, path and law (sharia). In chapter two, Lipton shows that—despite the attempts of William Chittick and others to argue against this—Ibn ‘Arabi clearly subscribed to the standard Islamic view that the revelation of Islam abrogated all previous revelations.

Having revisited Ibn ‘Arabi to contest the very prevalent reading of him as a religious universalist on the perennialist model, Lipton then, in effect, asks why and how such a view ever became established in the first place. This leads him to discuss leading Traditionalists and Traditionalist scholars (Guénon, Schuon, Nasr, Chittick and Shah-Kazemi) in his third chapter, and then to focus on Schuon’s “Aryanist discursive practices” in his fourth chapter. This is where he brings in Schleiermacher, Renan, and Chamberlain; Kant is brought in mostly in the conclusion, which develops a number of new points. The fourth chapter is based on Lipton’s 2017 article on Schuon’s Aryanism, previously mentioned on this blog here.

Lipton’s Rethinking Ibn ‘Arabi is essential reading for anyone interested in Ibn ‘Arabi or in religious universalism in Islam, and also of definite interest for those interested in Traditionalism, as it shows how Traditionalist views have molded the general understanding of Ibn ‘Arabi, and also places Traditionalism in three interesting contexts in which it has never been placed before—Nicholson and Goldziher, Kant and Schleiermacher, and Renan and Chamberlain. The book also makes an important point about universalism—that although at first sight universalism looks all-inclusive, it can often in fact be exclusivist, claiming a universal validity for one particular interpretation. Lipton argues that this is what happened in the case of Schuon, whose views, he argues, were ultimately “hegemonically supersessionist, subtly authorizing its own perfection, while classifying the religions of Others as necessarily incomplete” (p. 150).

– Artículo*: Mark Sedgwick –

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Lanzamiento de la sonda solar Parker | Imagen astronomía diaria – Observatorio

¿Cuál es el mejor momento para lanzar una sonda al Sol? La respuesta ahora histórica (no es broma, porque esto pasó realmente el pasado fin de semana) es de noche. De noche, no sólo porque la ventana de lanzamiento de la sonda solar Parker de la NASA en la órbita planificada era, en parte, de noche, sino también porque la mayoría de instrumentos de la sonda funcionarán bajo la sombra de su escudo y crearán su propia noche perpetua cerca del Sol. Antes de eso, pasarán unos años mientras la sonda pierde bastante energía orbital para acercarse al Sol, y sobrepasará Venus siete veces. Finalmente, la Parker está programada para pasar peligrosamente cerca del Sol, dentro de 9 radios solares, el más cercano jamás alcanzado. Tan cerca que la temperatura será de 1.400 grados Celsius junto a día del escudo solar de la sonda, lo suficientemente elevada para fundir muchas formas de vidrio. De noche, sin embargo, estará cerca de la temperatura ambiente. Un importante objetivo de la misión de la Parker es mejorar la comprensión de las explosiones del Sol que afectan a los satélites y las redes eléctricas de la Tierra.
La fotografía muestra el lanzamiento nocturno de la sonda Parker a bordo de un cohete Delta IV Heavy que tuvo lugar el pasado domingo de madrugada.

– Artículo*: Alex Dantart –

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Henry Corbin dan Kritik Filsafat Islam Orientalis – Association des amis de Henry et Stella Corbin

Henry Corbin dan Kritik Filsafat Islam Orientalis Article indonésien repris de https://ift.tt/2KWhCrZ https://ift.tt/2nE9bbx “Filsafat Islam bagi Corbin mesti dipandang seperti halnya konsep Ekumenisme dalam Islam, tak hanya […]

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– Artículo*: Daniel Proulx –

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Wadi Rum.. de hesicastas a jedais, pasando por beduinos.

La autora del Blog, Mercedes Yzquierdo en el desierto de Wadi Rum.

(PUBLICADO POR LA AUTORA EN: https://ift.tt/2PaQj0D)

Las raíces cristianas del Valle de la Luna añadieron profundidad al planeta Jedha de Star Wars.

En el 2015, la casualidad me llevó a conocer Jordania y el desierto de Wadi Rum. Yo había organizado una charla sobre templarios y masonería en el Palacio de Benacazón en Toledo. La comida la realizamos en el restaurante de mi amigo Ghaleb Zahra, junto a la Mezquita del Cristo de la Luz.. el había invitado a su amiga Mercedes de Jordania Única, y al terminar la charla, estaba invitada a gastos pagados para ir a Jordania. Y asi fue como dos semanas despues junto Mercedes y Rosa, visité Jordania. Estuvimos en el Mar Muerto, Petra, Wadi Mujib y Wadi Rum, donde Mercedes tiene muchos amigos. Y al igual que ella, me enamoré del desierto y sus gentes. Tanto de los beduinos jordanos como de los trabajadores coptos egipcios que allí trabajan, y de algún que otro sufi despistado que también para por allí. Wadi Rum, es pura magia, si uno mira en el mapa estamos en pleno Paralelo 30. Estamos a un ratillo en automovil de Petra, Aqaba, y en linea recta de los templos y pirámides de Egipto, del desierto de Sinaí… es decir estamos en tierra sagrada, no me preguntes porque siento eso pero es lo que siento cuando piso esa arena rosa que me ha obligado a repetir aquella visita, exclusivamente a pasar una semana en el propio desierto, ese que visitan con prisas solo para comer asado en la arena los turistas, que no se paran a meditar ante la belleza majestuosa que los rodea y que le ha valido a Wadi Rum, ser Patrimonio de la Humanidad.

Todos los fans de Starwars, sabemos como se cuidan y buscan las localizaciones de la saga. Y ahí tenemos que Rogue One: una historia de Star Wars entretuvo al público con su cautivadora narrativa y sus hermosas vistas. Lo que quizá sorprenda a algunos es que un paisaje fundamental de la película (conocido como el planeta-luna de Jedha) no fue producto de la animación digital. Era mi adorado desierto de Wadi Rum.

Es un emplazamiento real, mencionado en la Biblia, que fue también hogar de monjes y eremitas cristianos de la Antigüedad tardía y de principios de la Edad Media. De hecho, la tradición de los Padres del desierto egipcio llegó a extenderse hasta esta región.

Mientras preparaba Rogue One, el director Gareth Edwards concebió el planeta Jedha como un lugar de peregrinación religiosa en el universo Star Wars. Según declaró Edwards a los periodistas, “si Una nueva esperanzaes, más o menos, como la historia de Jesús, tiene que haber toda una religión detrás de ello (…) Durante miles de generaciones, los Jedi han sido los líderes de este sistema de creencia espiritual (…). Por lo tanto, tiene que haber un equivalente a la Meca y Jerusalén en el mundo de Star Wars”.

Entonces, se creó toda una historia espiritual de fondo para el planeta Jedha: dentro del universo Star Wars, este es el lugar al que iban los caballeros Jedi para hacer sus espadas láser, un lugar que gira en torno a un templo para los creyentes en la “Iglesia de la Fuerza”: una antigua religión sobre la misteriosa energía que une el universo Star Wars.

Resulta especialmente interesante que Edwards escogiera el Uadi Rum (que en árabe significa Valle de los Romanos, también conocido como Valle de la Luna), en Jordania, como telón de fondo para su ficticio planeta Jedi. El lugar, sin duda, tiene un aura mística, como de “otro mundo”, y de hecho ha sido utilizado frecuentemente para películas ambientadas en el planeta Marte. Pero lo más importante es que también alberga una dimensión espiritual con una historia propia no menos rica.

Bíblicamente hablando, algunos investigadores creen que Uadi Rum aparece en el libro de Génesis con el nombre de Aram o Iram, y también podría ser la tierra de Us mencionada en el libro de Job.

Otros expertos la consideran parte central de la tierra de Midián, donde huyó Moisés después de matar a un egipcio (ver Éxodo 2,11). Cualquiera que fuera el caso, el Uadi Rum tiene una notable conexión histórica con varios acontecimientos bíblicos y, más adelante, se convirtió en el foco del ascetismo cristiano.

Antes de los días del Califato Rashidun (u Ortodoxo, periodo de los cuatro califatos principales establecidos tras la muerte de Mahoma), el desierto de Uadi Rum perteneció primero al reino nabateo, luego al imperio romano y, finalmente, a los bizantinos. Fue durante este último periodo cuando, según parece, recibió su nombre actual: los habitantes del desierto —principalmente tribus beduinas que o bien adoraban a dioses romanos o se habían convertido al cristianismo—, se referían a las comunidades monásticas y ascéticas cristianas establecidas en la región como ‘rum’, es decir, ‘romanos’, una palabra que servía tanto para los romanos orientales (o sea, bizantinos) como para los griegos.

Actualmente no hay vida monástica en Jordánia, ni católica ni ortodoxa, aunque sí hay presencia cristiana por todo el país, lo cual mantiene con mucha vida una tradición de dos mil años de antigüedad. Pero aunque no hayan vivido monjes en el desierto o las colinas de alrededor durante siglos, el visitante todavía puede ver, pasear e incluso descansar en las cuevas donde una vez vivieron, ya que hoy en día las usan sobre todo los pastores mientras sus rebaños pastan en los alrededores.

Aunque el director de Star Wars Gareth Edwards no escogió el Uadi Rum por sus cimientos espirituales, la excepcional historia de la región añade autenticidad al planeta ficticio de Jedha, haciendo de Uadi Rum un lugar de peregrinación y soledad tanto para caballeros Jedi, monjes cristianos y caballeros cruzados del no muy lejano castillo de Karak. La magia de este lugar persiste y aqui conviven de diferentes etnias, nacionalidades y religiones en paz. Ese es el enigma de Jordania que siempre te atrapa, su paz y hospitalidad, aparte de sus tesoros naturales y culturales. En otro post os hablaré de los beduinos.

La autora con una amiga

– Artículo*: Mercedes Izquierdo Muñoz –

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EL MENSAJE SIMBÓLICO DEL ARTE MEDIEVAL, I: El hallazgo de la pieza que une Egipto con el Occidente Medieval. Cimientos del Arte Medieval.

Detrás de cada piedra hay una historia, mito, leyenda, una verdadera historia para aprender. El legado de nuestro pasado fue transmitido a través de una cadena inmortal de conocimiento. Esta cadena tuvo una época dorada y luminosa en el Medievo. Diferentes circunstancias se dieron en diferentes lugares, pero todas apuntaban a un mismo punto, la luz y la doctrina del amor.

La Orden del Temple junto a las Ordenes Sufis del Medio Oriente, fueron los motores de este resplandor que iluminó a la humanidad hasta llevarla al Renacimiento de la Cultura, Ciencias y las Artes.

Pese a que haya autores que hablen de una etapa oscura, tanto en mi Blog “La Luz del Medievo”, como en “Tras el velo de Isis”, pensamos que fue uno de los momentos más gloriosos del intelecto y el corazón humano. Comenzamos la época medieval en el siglo VI, con el visigodo sevillano San Isidoro de Sevilla, y en Italia con San Benito y su fundación del Monasterio de Monte Cassino, y proseguimos con la época dorada monacal de la Iglesia Celta, San Patricio, Beda el Venerable, que lograron conservar y transmitir el legado de Occidente a los demás monasterios de Europa. Ahora se está estudiando cómo fueron monjes coptos llegados desde Egipto quienes promovieron la cristianización en Irlanda. Esta vinculación es fruto de un estudio intenso de la simbología del arte medieval de Irlanda y que sobre todo tuvo una confirmación en el año 2006. No pocos éramos los Historiadores de Arte que cuando visitábamos Irlanda, así como los propios irlandeses, que se daban cuenta de esos vínculos inexplicables con Egipto que ya eran reales en épocas precristianas como cuentan diferentes mitos gallegos, que cuentan como parten los Hijos de Osiris desde la Coruña hacia Irlanda.

Para su sorpresa en la tierra, vio sobresalir un antiguo manuscrito, el cual estaba milagrosamente intacto después de más de mil años. Informaron rápidamente a los arqueólogos y recuperaron cuidadosamente el manuscrito, y así empezaron de inmediato a investigarlo y a reunir todas las piezas.

El Salterio se ha fechado en aproximadamente el año 800 y es uno de los documentos más antiguos que se han encontrado de la Iglesia en Irlanda.

Cuando se encontró el manuscrito, estaba abierto por el Salmo 83, y algunos lo percibieron como una profecía sobre la destrucción de Israel.

El texto del Salmo 83 (84) dice:

Al director musical. Sígase la tonada de “La canción del lagar”.

Salmo de los hijos de Coré.

1 ¡Cuán hermosas son tus moradas, Señor Todopoderoso!

2 Anhelo con el alma los atrios del Señor; casi agonizo por estar en ellos.

Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida.

3 Señor Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos.

4 Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando.

5 Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que sólo piensa en recorrer tus sendas.

6 Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales;

también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle.

7 Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.

8 Oye mi oración, Señor, Dios Todopoderoso; escúchame, Dios de Jacob.

9 Oh Dios, escudo nuestro, pon sobre tu ungido tus ojos bondadosos.

10 Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.

11 El Señor es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El Señor brinda generosamente su bondad a los que se conducen sin tacha.

12 Señor Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían!

El descubrimiento más significativo fue el forro original de cuero que protegía el salterio. Estaba intacto y ofrecía una valiosa información sobre los orígenes de la Iglesia en Irlanda. El interior del forro de cuero “está revestido de papiro, un material de escritura producido a partir de las cañas que crecen en el Mediterráneo oriental, de forma más reconocida en Egipto. El papiro probablemente fue colocado en el interior del forro para actuar como refuerzo”.

Algunos investigadores creen que el “hallazgo de papiro egipcio representa potencialmente la primera conexión tangible entre el cristianismo irlandés temprano y la Iglesia copta de Oriente Medio”.

Actualmente se exponen dos páginas del Salterio en el Museo Nacional de Irlanda y, debido a su delicada sensibilidad a la luz, únicamente puede exhibirse durante tres meses. Se considera uno de los mayores hallazgos en Irlanda desde el Cáliz de Ardagh.

Este descubrimiento confirma que las tradiciones que hablan del origen de la Iglesia celta, en refugiados judíos que conocieron a Jesús, como José de Arimatea (Vinculado al Grial y al linaje de Jesús). Estos misioneros judíos, compañeros de Jesus, fueron llamados en Gales e Irlanda, El Culdee. Y a estos les siguieron los monjes coptos de Egipto y el monacato de Siria, que estuvo en contacto con Irlanda y tal vez el norte de España, ya que también vemos la influencia del arte copto en la España Visigoda, etc.

La autora, investigando en el año 2010 , la presencia templaria y la influencia copta en la Iglesia Celta. La investigación proseguiría con una nueva estancia en el año 2014.

La iglesia celta era joánica, frente a Roma y Pedro, y de fuerte influencia de las teorías comunitarias de Qunram. Y la Orden de la Culdee, tuvo su primer asentamiento en Gales, seguido de Irlanda. La tonsura clerical o rapado, no era el romano en la coronilla y circular sino un rapado lateral, a semejanza del de los sacerdotes y faraones del Antiguo Egipto que llegó procedente de los misioneros coptos. Los Culdees, eran herederos de los colegios druidas, vestían de blanco, y se aposentaban en los antiguos lugares sagrados celtas, pero con esa influencia del cristianismo egipcio que en sus cimientos tenia aún la religión egipcia como base. Religión que si se estudia con detenimiento es un sistema monoteísta donde los diferentes atributos son narrados bajo el manto de diferentes dioses tal y como pasa en la India, y los propios druidas etc. Es decir, todas aquellas tradiciones que proceden de la Tradición Primordial, y por lo tanto buscan la luz, el Sol, el Verbo, el amor y al Dios único que las origina y está en todas partes, incluido el corazón del Hombre. La riqueza de la simbología celta medieval y su influencia en países como Francia, Italia o España en el medievo es obvia y la iremos estudiando con detenimiento en siguientes entregas.

BIBLIOGRAFIA BÁSICA:

Carrillo Emilio, Buscadores.

Musquera Xavier, El despertar del Hombre

Musquera Xavier, Ocultismo Medieval

Oré Belsuzarri, Herbert, Las iniciaciones a través de la Historia

Ríos Carmelo, Los Maestros del Secreto,

Ríos Carmelo, La Atlántida y la Tradición Oculta

Sebastián Santiago, Mensaje Simbólico del Arte Medieval

BIBLIOGRAFÍA SORE LA IGLESIA CELTA MEDIEVAL.

Adomnan, Life of Columba, ed. A. O. and M. O. Anderson, 2nd edition (Oxford Medieval Texts, 1991)

Annales Cambriae, ed. Rev. John Williams ab Ithel (London : Longman, Green, Longman and Roberts, 1860)

Bede, Historiam Ecclesiasticam Gentis Angelorum, in Venerabilis Baedae Opera Historica. ed. C. Plummer (Oxford, 1896)

Cummian, De controversia paschali and De ratione conputandi, eds. Maura Walsh and Dáibhí Ó Cróinín (Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1988), pp. 93-5.

Gildas, De Excidio Brittaniae, ed. J. A. Giles, Six Old English Chronicles (London, 1848)

Historia Brittonum, ed. J. A. Giles, Six Old English Chronicles (London, 1848)

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– Artículo*: Mercedes Izquierdo Muñoz –

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