Evocaciones sufíes en la inscripción al baqa’ lillah en Atienza (1) | Ángel Almazán

1.- La inscripción cúfica de Atienza y paralelos en otros enclaves

Comentados ya los datos históricos medievales de Atienza y descrita la iglesia de Santa María del Rey y la epigrafía de la Puerta del Batallador, me adentro ahora en la tarea de tratar de explicar a que entiendo que alude la inscripción cúfica, seguramente califal, de dicha portada.

Debajo de la leyenda latina de la portada norte que testimonia la conversión cristiana por Alfonso I el Batallador de la mezquita atencina en 1112 como templo de Santa María del Rey, se encuentra una inscripción cúfica repetitiva, esto es, que el texto se repite en sus dovelas. Layna Serrano, que creo que fue el primero en darla a conocer, la traduce como “La permanencia es de Dios“, y la otra versión que he leído es “La eternidad es de Dios”, correspondiendo a la transcripción al-baqa’ lillah (y similares, pues no hay unanimidad en ello: Albaqā lillah, al baqa’u lillah…).

Ahmed Mahmoud Dokmak( profesor titular en la Universidad de El Cairo), y Zeinab Shawky Sayed (lectora de Lengua Árabe), en su ensayo “Aportaciones de la epigrafía árabe en el arte románico español” nos dicen: «Uno de los ejemplos más importantes de la epigrafía árabe decorativa en los edificios románicos es la del arco de la portada norte de la iglesia de Santa María del Rey en Atienza (Guadalajara) (primera mitad del siglo XII), donde se repite en cúfico una frase, escrita de derecha a izquierda y viceversa, que en realidad es una imitación incorrecta de la frase árabe “Albaqā lillah”, “la eternidad es de Dios”..».

Rastreando internet he podido encontrar la misma afirmación islámica, al-baqa’ lillah, en los 211 zafates horizontales hexagonales de cobre que tiene cada una de las dos hojas batientes de la denominada Puerta del Perdón que da acceso al Patio de los Naranjos en la catedral de Sevilla, en los que se lee 422 veces en cúfico florido “El poder pertenece a Dios. La permanencia es de Dios”, procedentes de distintas aleyas de las suras XV y XXIV del Corán.

Era la puerta principal de la aljama almohade de Sevilla, labradas entre 1188 y 1198, y su trazado geométrico es muy similar al de unas yeserías del siglo IX del intradós de varios arcos que enlazan el oratorio y el patio en la mezquita de Ibn Tulun en El Cairo.

Puerta del Perdón en Sevilla

Así mismo en Toledo, en cuya taifa estaba encuadrada Atienza, se han encontrado restos islámicos y mudéjares en lo que fue un palacio califal de los siglos X-XI, en parte ocupado posteriormente por la Orden del Temple, donde puede leerse al-baqa’ lillah en sendos arcos de yeserías de las casas de la calle Soledad nº 2 y San Miguel nº 3, según C. Clemente San Román y A. García López. Así, en la primera, se repite varias veces “La soberanía es de Dios. El agradecimiento es para Dios. La permanencia es de Dios”. Y en el arco mudéjar de la calle San Miguel se repite: “La gracia es Dios. El imperio es de Dios. La permanencia es de Dios”.

Esta repetición, bajo mi comprensión, se debe a que son como jaculatorias breves a modo de “mantras” que es costumbre decir una y otra vez durante el rito del “dikr” para “recordar” constantemente a Dios, en conjunción con movimientos del tronco, cabeza y manos complementados por una respiración determinada, ritual muy efectivo en las prácticas iniciáticas esotéricas islámicas.

Seguramente en múltiples inscripciones de la Alhambra granadina encontraremos seguramente este recordatorio islámico de al-baqa’ lillah, y si cruzamos el Estrecho de Gibraltar lo hallaremos por doquier en la qubba funeraria del sultán Abū l-Ḥasan en Šālla (Rabat, Marruecos), según podemos ver y leer en NORBA, Revista de Arte, vol. XXXVI (2016), pp. 9-41.

Y hasta cabe encontrarla en torno a la cúpula de azul turquesa de la mezquita de Kalyan en Bujará, en el en el tramo central de Uzbekistán dentro del Camino de la Seda.

CONTINUARÁ…

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Escolios a un texto implícito 2 (Nicolás Gómez Dávila)

Escolios a un texto implícito 2

Nicolás Gómez Dávila

— Sólo tenemos las virtudes y los defectos que no sospechamos.

— El alma crece hacia adentro.

— Para excusar sus atentados contra el mundo, el hombre resolvió que la materia es inerte.

— Sólo vive su vida el que la observa, la piensa, y la dice; a los demás su vida los vive.

— Escribir corto, para concluir antes de hastiar.

— Nuestra madurez necesita reconquistar su lucidez diariamente.

— Pensar suele ser contestación a un atropello más que a una interrogación.

— El ironista desconfía de lo que dice sin creer que lo contrario sea cierto.

— La belleza no sorprende, sino colma.

— El espíritu busca en la pintura un enriquecimiento sensual.

— La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario.

— Sólo una cosa no es vana: la perfección sensual del instante.

— El héroe y el cobarde definen de igual manera el objeto que perciben de manera antagónica.

— ¿Qué importa que el historiador diga lo que los hombres hacen, mientras no sepa contar lo que sienten?

— El prestigio de la “cultura” hace comer al tonto sin hambre.

— Tan imbécil es el hombre serio como la inteligencia que no lo es.

— La historia no muestra la ineficacia de los actos sino la vanidad de los propósitos.

— El que ignora que dos adjetivos contrarios califican simultáneamente todo objeto no debe hablar de nada.

— Los argumentos con que justificamos nuestra conducta suelen ser más estúpidos que nuestra conducta misma.

Es más llevadero ver vivir a los hombres que oírlos opinar.

— El hombre no quiere sino al que lo adula, pero no respeta sino al que lo insulta.

— Llámase buena educación los hábitos provenientes del respeto al superior transformados en trato entre iguales.

— La estupidez es el ángel que expulsa al hombre de sus momentáneos paraísos.

— Despreciar o ser despreciado es la alternativa plebeya de la vida de relación.

— Basta que unas alas nos rocen para que miedos ancestrales resuciten.

— Pensar como nuestros contemporáneos es la receta de la prosperidad y de la estupidez.

— La pobreza es la única barrera al tropel de vulgaridades que relinchan en las almas.

— Educar al hombre es impedirle la “libre expresión de su personalidad”.

— Dios es la substancia de lo que amamos.

— Necesitamos que nos contradigan para afinar nuestras ideas.

— La sinceridad corrompe, a la vez, las buenas maneras y el buen gusto.

— La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas.

— Algo divino aflora en el momento que precede el triunfo y en el que sigue al fracaso.

— La literatura toda es contemporánea para el lector que sabe leer.

— La prolijidad no es exceso de palabras, sino escasez de ideas.

— Tan repetidas veces han enterrado a la metafísica que hay que juzgarla inmortal.

— Un gran amor es una sensualidad bien ordenada.

— Llamamos egoísta a quien no se sacrifica a nuestro egoísmo.

— Los prejuicios de otras épocas nos son incomprensibles cuando los nuestros nos ciegan.

— Ser joven es temer que nos crean estúpidos; madurar es temer serlo.

— La humanidad cree remediar sus errores reiterándolos.

— El que menos comprende es el que se obstina en comprender más de lo que se puede comprender.

— Civilización es lo que logran salvar los viejos de la embestida de los idealistas jóvenes.

— Ni pensar prepara a vivir, ni vivir prepara a pensar.

— Lo que creemos nos une o nos separa menos que la manera de creerlo.

— La nobleza humana es obra que el tiempo a veces labra en nuestra ignominia cotidiana.

— En la incoherencia de una constitución política reside la única garantía auténtica de libertad.

— Depender sólo de la voluntad de Dios es nuestra verdadera autonomía.

— La elocuencia es hija de la presunción.

— Negarnos a considerar lo que nos repugna es la más grave limitación que nos amenace.

— Todos tratamos de sobornar nuestra voz, para que llame error o infortunio al pecado.

— El hombre no crea sus dioses a su imagen y semejanza, sino se concibe a la imagen y semejanza de los dioses en que cree.

— La idea ajena sólo interesa al tonto cuando roza sus tribulaciones personales.

— Si Dios fuese conclusión de un raciocinio, no sentiría necesidad de adorarlo.

Pero Dios no es sólo la substancia de lo que espero, sino la substancia de lo que vivo.

— ¡Qué modestia se requiere para esperar sólo del hombre lo que el hombre anhela!

— ¿Quién no teme que el más trivial de sus momentos presentes parezca un paraíso perdido a sus años venideros?

— Elegancia, dignidad, nobleza, son los únicos valores que la vida no logra irrespetar.

— Una vida intelectual veraz y austera nos rapa de las manos artes, letras, ciencias, para reducirnos a la escueta confrontación con el destino.

— La desesperación es el desfiladero sombrío por donde el alma asciende hacia un universo que la codicia ya no empaña.

— Nada más peligroso que resolver problemas transitorios con soluciones permanentes.

— La sombra del orgullo sofoca la germinación de mil vilezas.

— Las desigualdades naturales amargarían la vida del demócrata, si la denigración no existiera.

— Cierta cortesía intelectual nos hace preferir la palabra ambigua. El vocablo unívoco somete el universo a su arbitraria rigidez.

— La causa de las estupideces democráticas es la confianza en el ciudadano anónimo; y la causa de sus crímenes es la confianza del ciudadano anónimo en sí mismo.

— El arte nunca hastía porque cada obra es una aventura que ningún éxito previo garantiza.

— Escribir sería fácil si la misma frase no pareciera alternativamente, según el día y la hora, mediocre y excelente.

— El rechazo nos inquieta y la aprobación nos confunde.

— Las amistades duraderas suelen necesitar torpezas compartidas.

— El problema auténtico no exige que lo resolvamos sino que tratemos de vivirlo.

— Las agitaciones populares carecen de importancia mientras no se convierten en problemas éticos de las clases dirigentes.

— La novela añade a la historia su tercera dimensión.

— Ninguna ciudad revela su belleza mientras su torrente diurno la recorre.

La ausencia del hombre es la condición última de la perfección de toda cosa.

— Nada más raro que quien afirma, o niega, no exagere para halagar o herir.

— Que rutinario sea hoy insulto comprueba nuestra ignorancia en el arte de vivir.

— Quienes se equivocan parcialmente nos irritan, quienes se equivocan totalmente nos divierten.

— Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las virtudes y a la inteligencia de nuestro enemigo.

— El hombre más desesperado es solamente el que mejor esconde su esperanza.

— Toda vejez nos venga de nuestra vejez, menos la vejez de los que amamos.

— Aun cuando la humildad no nos salvara del infierno en todo caso nos salva del ridículo.

— Ser capaces de amar algo distinto de Dios demuestra nuestra mediocridad indeleble.

— En el silencio de la noche el espíritu olvida el cuerpo minado que lo apresa, y consciente de su impercedera juventud se juzga hermano de toda terrestre primavera.

— Nadie carece totalmente de cualidades capaces de despertar nuestro respeto, nuestra admiración, o nuestra envidia.

Quien parezca incapaz de darnos ejemplo ha sido negligentemente observado.

— De los seres que amamos su existencia nos basta.

— El historiador norteamericano no puede escribir historia sin lamentar que la providencia no lo consultara previamente.

— No es el origen de las religiones, o su causa, lo que requiere explicación, sino la causa y el origen de su oscurecimiento y de su olvido.

— Al través de mil nobles cosas perseguimos a veces solamente el eco de alguna trivial emoción perdida.

¿Morará mi corazón eternamente bajo la sombra de la viña, cerca a la tosca mesa, frente al esplendor del mar?

— Participar en empresas colectivas permite hartar el apetito sintiéndose desinteresado.

— El cemento social es el incienso recíproco.

— El hombre no se sentiría tan desdichado si le bastara desear sin fingirse derechos a lo que desea.

— La vanidad no es afirmación, sino interrogación.

— La más insensata promesa nos parece devolución de un bien perdido.

— Criticar al burgués recibe doble aplauso: el del marxista, que nos juzga inteligentes porque corroboramos sus prejuicios; el del burgués, que nos juzga acertados porque piensa en su vecino.

— La fealdad de un objeto es condición previa de su multiplicación industrial.

— El moderno ambiciona reemplazar con objetos que compra lo que otros tiempos esperaban de la cultura metódica de los sentimientos.

— Otras épocas quizá fueron vulgares como la nuestra, pero ninguna tuvo la fabulosa caja de resonancia, el amplificador inexorable, de la industria moderna.

— La tentación del comunista es la libertad del espíritu.

— La sabiduría más presuntuosa se avergüenza ante el alma ebria de amor o de odio.

— Envejecer es catástrofe del cuerpo que nuestra cobardía convierte en catástrofe del alma.

— El futuro próximo traerá probablemente extravagantes catástrofes, pero lo que más seguramente amenaza al mundo no es la violencia de muchedumbres famélicas, sino el hartazgo de masas tediosas.

— Atribuir a la vejez la hez acumulada de una vida es el consuelo de los viejos.

— La delicadeza moral se veda a sí misma cosas que concede a los demás.

— Ceder a tentaciones nobles evita rendirse a tentaciones bajas.

— Vencer a un tonto nos humilla.

— El tránsito de un libro a otro libro se hace a través de la vida.

— Las palabras no comunican, recuerdan.

— El hombre se arrastra a través de las desilusiones apoyado en pequeños éxitos triviales.

— Lejos de garantizar a Dios, la ética no tiene suficiente autonomía para garantizarse a sí misma.

— ¿Cómo puede vivir quien no espera milagros?

— Las ambiciones legítimas se avergüenzan y dimiten en medio del tropel de ambiciones fraudulentas.

— El veneno del deseo es el alimento de la pasión.

— Reformar a los demás es ambición de que todos se mofan y que todos abrigan.

— La trivialidad es el precio de la comunicación.

— Antipatía y simpatía son las actitudes primordiales de la inteligencia.

— Todo fenómeno tiene su explicación sociológica, siempre necesaria y siempre insuficiente.

— Los libros no son herramientas de perfección, sino barricadas contra el tedio.

— Pensar que sólo importan las cosas importantes es amago de barbarie.

— Sobre nuestra vida influyen exclusivamente las verdades pequeñas, las iluminaciones minúsculas.

— Porque no entiende la objeción que lo refuta, el tonto se cree corroborado.

— Lo que despierta nuestra antipatía es siempre una carencia.

— Mucho poema moderno no es oscuro como un texto sutil, sino como una carta personal.

— Vivimos porque no nos miramos con los ojos con que los demás nos miran.

— Vivimos mientras creemos cumplir las promesas que incumplimos.

— La palabra no fue dada al hombre para engañar, sino para engañarse.

— Las realidades espirituales conmueven con su presencia, las sensuales con su ausencia.

— No debemos concluir que todo es permitido, si Dios no existe, sino que nada importa.

Los permisos resultan irrisorios cuando los significados se anulan.

— La crítica decrece en interés mientras más rigurosamente le fijen sus funciones. La obligación de ocuparse sólo de literatura, sólo de arte, la esteriliza.

Un gran crítico es un moralista que se pasea entre libros.

— ¿Predican las verdades en que creen, o las verdades en que creen que deben creer?

— La fe que no sepa burlarse de sí misma debe dudar de su autenticidad.

La sonrisa es el disolvente del simulacro.

— ¿Quién no compadece el dolor del que se siente repudiado?,

— ¿pero quién medita sobre la angustia del que se teme elegido?

— Discrepar es riesgo que no debe asumir sino la conciencia madura y precavida.

La sinceridad no protege ni del error, ni de la tontería.

— Nadie es inocente ni de lo que hace, ni de lo que cree.

— Capacidad destructora de la sonrisa del imbécil.

— El pueblo no elige a quien lo cura, sino a quien lo droga.

— La vida compasiva concede, a veces, soluciones que cierto pundonor intelectual obliga a rechazar.

— El individuo se rebela hoy contra la inalterable naturaleza humana para abstenerse de enmendar su corregible naturaleza propia.

— Quien trata de educar y no de explotar, tanto a un pueblo como a un niño, no les habla imitando a media lengua un lenguaje infantil.

— La perfección es el punto donde coinciden lo que podemos hacer y lo que queremos hacer con lo que debemos hacer.

— Entre la anarquía de los instintos y la tiranía de las normas se extiende el fugitivo y puro territorio de la perfección humana.

— Belleza, heroísmo, gloria, se nutren del corazón del hombre como llamas silenciosas.

— La nivelación es el substituto bárbaro del orden.

— Raros son los que perdonan que compliquemos sus claudicaciones.

— La salvación social se aproxima cuando cada cual confiesa que sólo puede salvarse a sí mismo.

La sociedad se salva cuando sus presuntos salvadores desesperan.

— Cuando hoy nos dicen que alguien carece de personalidad, sabemos que se trata de un ser sencillo, probo, recto.

— La personalidad, en nuestro tiempo, es la suma de lo que impresiona al tonto.

— El máximo error moderno no es anunciar que Dios murió, sino creer que el diablo ha muerto.

– Artículo*: Zurraquín –

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Atienza, entre Alfonso VI el Bravo y Alfonso I el Batallador | Ángel Almazán

Iglesia de Santa María del Rey

Como indicaba en el ensayo anterior, centrado en la inscripción latina y cristiana del patronazgo de Alfonso I el Batallador en la iglesia atencina de Santa María del Rey en 1112, este primer templo cristiano de Atienza fue la reconvertida mezquita, consagrada para el culto de los vencedores. La transcripción epigráfica de Layna Serrano es: IN NOMINE DOMINI IESU X(P1)BITUR (BENEDICITUR) IN ERA MILESIMA CL DOMO ECCLESIE SANTA MARIA VOICA (VOCIGATA)… FUIT IN EODEM TEM­PORE ENIE REX ALFOS DE ARAGONE… MP (ERANS) IN CAST (ELLA).

Ante la Portada del Batallador con sus insceripciones latina y cúfica

Santa María del Rey no es el único caso en el que una mezquita pasa a tener la advocación mariana pues si leemos a Basilio Pavón Maldonado (Tratado de Arquitectura Hispanomusulmana IV) el listado es muy amplio. Tanto es así que reconoce que “son varios autores los que han visto en la dedicación a Santa María a raíz de la conquista cristiana un síntoma básico para creerlas sustitutas de mezquitas”. Es muy posible, deduzco yo por mis conocimientos sobre el Islam, que ese “traspaso nominativo” con la advocación a Santa María, era bastante asumible por los musulmanes dado que María, la madre de Jesús, es la segunda o tercera mujer más admirada y respetada en el Islam (para los shiitas la primera es, sin duda, Fátima).

La humildísima portada que se ubica en la fachada norte de esta iglesia debía hallarse en otra zona de la mezquita cuando El Batallador la reconvierte en templo cristiano en 1112. A finales del siglo XII o inicios del XIII cabe fechar el inicio de la transformación románica de la antigua mezquita en la que destaca la portada sur con sus siete arquivoltas repletas de figuras que pudieran representar la Asamblea Escatológica en el Empíreo, esto es, a los Apóstoles y Santos contemplando a Cristo Pantocrátor adorado también por los coros angélicos. Y siendo así, ciertamente la conversión en cementerio de lo que fue patio de mezquita y atrio eclesial, es muy acertada ya que, “por cercanía”, los familiares que les han enterrado expresan -consciente o inconscientemente- la esperanza de que las ánimas de los fallecidos puedan compartir esa Visión Beatífica Escatológica, y que sus propias ánimas, una vez ellos mismos mueran y sean enterrados allí, puedan igualmente participar en esta Comunión Beatífica (Léase, por otra parte, el ensayo “El programa teológico de la portada románica de Santa María del Rey en Atienza” de Antonio Herrera Casado y Fernando Suárez de Arcos).

Atienza bajo el Islam

Atienza fue plaza fuerte en la Marca Media de al-Andalus, importantísima durante Adberraman III, y, por ello, objetivo de conquista por parte de los reyes cristianos. La capitalidad fronteriza de Atienza en esta Marca Media sería asumida por Medinaceli y, en cuanto a castillo roquero, por la fortaleza califal de Gormaz alzada por Galib, suegro de Almanzor al que éste derrotó el 8 de julio del año 981 en los campos de Torrevicente, al norte de la Sierra de Miedes. Almanzor sometió a su poder seguidamente Atienza, que había sido fiel a su suegro Galib y que había intentado matarle, espada en mano, cuando se entrevistaron en el castillo de Atienza a mediados de abril un año antes.

A mediados del siglo XIX, Madoz nos dice sobre Atienza: “Fue ganada al poder del Islam por Alfonso III, hijo primogénito de Ordoño I; el año 899, y a 8 de febrero de 989, arrasó Almanzor sus murallas, después de un estrecho sitio; siendo tomada y desmantelada Atienza diferentes veces en esta guerra, por moros y cristianos“.

Igualmente se suele decir que, poco antes de la rendición de Toledo en 1085 a Alfonso VI, o inmediatamente después a consecuencia de la caída de la Taifa de Toledo, Atienza pasó a manos de Alfonso VI, que fallecería el 10 de julio de 1109. En la magna asamblea de la curia reunida en Sahagún, donde fue enterrado, se aprobó el matrimonio de su hija Urraca, reina sucesora de León y Castilla, con Alfonso I el Batallador. La boda tuvo a inicios de octubre de 1109, en tiempo de vendimia, y en Monzón de Campos (Palencia). “Pero según Lema Pueyo, ya antes de la muerte de Alfonso VI, probablemente había tenido lugar una ceremonia previa de esponsales entre Urraca y el rey aragonés. Una vez contraído el matrimonio, fue preciso plasmar las bases sobre las que se asentaba el poder de ambos cónyuges, para ello se redactó la carta de arras o de capitulaciones” por la que, entre otras cosas, ambos pasaron a ser reyes también del reino del consorte.

¿Siguió estando en manos cristianas Atienza desde 1085 hasta que, en 1112, se inscribe epigráficamente su patronazgo en la iglesia de Santa María del Rey (llamada así en su honor)? No parece lógico que se tardase tanto tiempo en consagrar al culto cristiano la mezquita -pues en definitiva eso parece indicar realmente la inscripción- así que sólo cabe suponer que, o bien Alfonso I reconquista Atienza, o bien activa profundamente la presencia cristiana en este enclave que estaría hasta 1112 bastante “adormecido”. Me inclino por la primera opción, esto es, que Atienza fuese controlada por el Islam, quizás durante algún contraataque almorávide, ante los cuales “había mordido el polvo” Alfonso Vi en la “rota” de Sagrajas, junto a Badajoz, en 1086.

Las embestidas almorávides tras su gran victoria de Sagrajas fue constante y los enclaves urbanos al sur del Tajo son capturados por el sultán Yusuf ben Tasufin. Se atrincheran en Cuenca, Huete, Ocaña y Alcalá de Henares para reconquistar Toledo en diversas ocasiones. En 1108 sufre Alfonso VI la gran derrota de Uclés, donde muere su heredero, el infante Sancho, y al año siguiente fallece él mismo, deceso que aprovechan los almorávides para renovar sus intentos de conquistar Toledo, tal como describe el libro segundo de la Crónica del Emperador Alfonso VII.

El sultán almorávide convoca a sus tropas “para luchar contra la ciudad de Toledo y contra las fortalezas y poblaciones de la Transierra”, o sea, por las tierras de Madrid y de Guadalajara)”. En este ataque se apoderan del monasterio de San Servando, frente a Toledo, y asedian éste durante ocho días sin éxito. “Pero la batalla cambió solamente de lugar. Desde Toledo se encaminaron éstos a las poblaciones y castillos de Transierra, a los que puso sitio. Madrid, Talavera, Olmos, Canales y otras muchas localidades cayeron en su poder, consiguiendo gran número de cautivos, copioso botín y dejando muchos cristianos muertos”, resume J. P. Rivera Recio (“Reconquista y pobladores del antiguo reino de Toledo”). De esta razzia, aclara este canónigo archivero de Toledo, se libro Guadalajara y algunas escasas fortalezas y núcleos.

El Batallador en la Taifa de Toledo y Atienza

“El peligro era de tales proporciones, que Alfonso I, el Batallador, cuyas intenciones de dominar en Castilla eran manifiestas, creyó necesario venir a Toledo, a mediados de abril de 1111, proclamándose rey en la ciudad, a la que dio seguridades de defensa”, agrega, a la par que deja constancia de que hubo otras dos algaras agarenas contra Toledo y su tierra en 1113 y 1114.

Por otra parte sabemos, por ejemplo, que Berlanga de Duero -hacia la cual había camino estratégico desde Atienza- fue repoblada por El Batallador, pues así lo dice Rodrigo Jiménez de Rada en De Rebus Hispaniae y que, a su vez la Historia Compostelana registra que a mediados de 1113, estando en Burgos el obispo Gelmírez de Compostela tratando de convencer a Urraca que no volviera a reunirse y “pacificarse” con El Batallador, llegó una petición de auxilio desde Berlanga de Duero para que los ayudasen a afrontar un ataque almorávide, a lo que Gelmírez se avino. Mas cuando los combatientes cristianos llegaron a la villa soriana no fue preciso luchar pues el enemigo se había retirado, posiblemente al conocer que llegaba la tropa castellana (al mando del conde Pedro de Traba con huestes también de Rodrigo Vélza y su yerno Munio Peláez). En ese mismo año de 1113 Alvar Fáñez resistió heroicamente cercado en Montesant defendiendo Aurelia (Oreja).

Por tanto es muy probable que esta inscripción latina de la portada norte de Santa María del Rey nos testimonie que El Batallador reconquista Atienza en 1112 e inmediatamente consagra la mezquita al culto cristiano. Seguramente los musulmanes tuvieron que desplazarse a otra zona marginal, convirtiéndose su entorno en “Barrio del Rey”, o sea, en el “burgo” cristiano.

Tras la Paz de Tamara de 1127, El Batallador cede este territorio atencino a Alfonso VII el Emperador, su hijastro, como sucederá igualmente con Sigüenza y Medinaceli. Por su parte, Alfonso VII, le otorgaría fuero en 1149 y con el tiempo pasaría a ser en la cabeza de una Comunidad de Villa y Tierra con 131 aldeas y una gran superficies territorial (2.500 km² de extensión).

En cuanto al “Barrio del Rey”, tuvo que ser abandonado en 1446 al ser incendiado durante el asedio de Juan II de Castilla y su valido Alvaro de Luna contra el ejército navarro que había ocupado Atienza.

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René Guénon, L’uomo e il suo divenire secondo il Vêdânta – 16. Rappresentazione simbolica di Âtmâ e delle sue condizioni mediante il monosillabo sacro Om

René Guénon

L’uomo e il suo divenire secondo il Vêdânta

16. Rappresentazione simbolica di Âtmâ e delle sue condizioni mediante il monosillabo sacro Om
Il seguito della Mândûkya Upanishad riguarda la corrispondenza del monosillabo sacro Om e dei suoi elementi (mâtrâ) con Âtmâ e le sue condizioni (pâda); da una parte esso indica le ragioni simboliche di questa corrispondenza, e dall’altra gli effetti della meditazione incentrata sul simbolo e su ciò che esso rappresenta, vale a dire sull’Om e sull’Âtmâ, in cui il primo funge da «supporto» per ottenere la conoscenza del secondo. Daremo ora la traduzione di quest’ultima parte del testo; ma non ci sarà possibile corredarla di un commento esauriente, poiché ciò ci allontanerebbe troppo dal tema del presente studio.

«Questo Âtmâ è rappresentato dalla sillaba (per eccellenza) Om, che a sua volta è rappresentata da caratteri (mâtrâ), (per cui) le condizioni (di Âtmâ) sono le mâtrâ (di Om), e (inversamente) le mâtrâ (di Om) sono le condizioni (di Âtmâ): esse sono A, U e M.
«Vaishwânara, la cui sede è nello stato di veglia, è (rappresentato da) A, la prima mâtrâ, perché essa è la connessione (âpti, di tutti i suoni, in quanto il suono primordiale A, quello emesso dagli organi della parola nella loro posizione naturale, è come immanente in tutti gli altri, che ne sono modificazioni diverse e che si unificano in esso, come Vaishwânara è presente in tutte le cose del mondo sensibile e ne costituisce l’unità), e anche perché essa è il principio (âdi, allo stesso tempo dell’alfabeto e del monosillabo Om, come Vaishwânara è la prima delle condizioni di Âtmâ e la base partendo dalla quale deve compiersi, per l’essere umano, la realizzazione metafisica). Chi conosce questo ottiene in verità (la realizzazione di) tutti i suoi desideri (poiché, attraverso la sua identificazione con Vaishwânara, tutti gli oggetti sensibili divengono dipendenti da lui e parte integrante del suo stesso essere), ed egli diventa il primo (nel dominio di Vaishwânara o di Virâj, di cui viene a essere il centro in virtù di questa conoscenza stessa e per l’identificazione che essa implica quando è pienamente effettiva).
«Taijasa, la cui sede è nello stato di sogno, è (rappresentato da) U, la seconda mâtrâ, perché essa è l’elevazione (utkarsha, del suono, prendendo come punto di partenza la sua prima modalità, così come lo stato sottile appartiene, nella manifestazione formale, a un ordine più elevato dello stato grossolano), e anche perché partecipa di entrambe (ubhaya, vale a dire che, per natura e posizione, è intermedia fra i due elementi estremi del monosillabo Om, così come lo stato di sogno è un elemento intermedio, sandhyâ, fra la veglia e il sonno profondo). Chi conosce questo progredisce in verità sulla via della Conoscenza (in virtù della sua identificazione con Hiranyagarbha), e (così illuminato) è in armonia (samâna, con tutte le cose, poiché considera l’Universo manifestato come produzione della propria conoscenza, che gli è inseparabile), e nessuno dei suoi discendenti (nel senso di “posterità spirituale”)[1] ignorerà Brahma.
«Prâjna, la cui sede è nello stato di sonno profondo, è (rappresentato da) M, la terza mâtrâ, perché essa è la misura (miti, delle altre due mâtrâ, così come, in un rapporto matematico, il denominatore è la misura del numeratore), e anche perché è la conclusione (del monosillabo Om, considerato come ciò che racchiude la sintesi di tutti i suoni; allo stesso modo, il non-manifestato contiene, sinteticamente e in principio, tutto il manifestato con le sue diverse modalità possibili, e quest’ultimo può essere considerato come parte del non-manifestato, da cui non si è mai distinto se non in modo contingente e transitorio: la causa prima è allo stesso tempo la causa finale, e la fine è necessariamente identica al principio).[2] Chi conosce ciò misura in verità questo tutto (vale a dire l’insieme dei “tre mondi” o dei differenti gradi dell’Esistenza universale, di cui l’Essere puro è il “determinante”),[3] e diviene la conclusione (di tutte le cose, mediante la concentrazione nel proprio Sé o nella sua personalità, in cui si ritrovano, “trasformati” in possibilità permanenti, tutti gli stati di manifestazione del suo essere).[4]
«Il Quarto è “non-caratterizzato” (amâtra, dunque incondizionato); esso è non-agente (avyavahârya), senza alcuna traccia di sviluppo della manifestazione (prapancha-upashama), tutto Beatitudine e senza dualità (Shiva Adwaita): ciò è Omkâra (il monosillabo sacro considerato indipendentemente dalle sue mâtrâ), ciò sicuramente è Âtmâ (in Sé, al di fuori e indipendentemente da qualsiasi condizione o determinazione, non esclusa la determinazione principiale che è l’Essere stesso). Chi conosce questo entra in verità nel proprio “Sé” per mezzo di questo stesso “Sé” (senza un tramite di qualunque ordine, senza l’uso di alcuno strumento, quale una facoltà di conoscenza, che può solo raggiungere uno stato del “Sé” e non Paramâtmâ, il “Sé” supremo e assoluto)».[5]

Per ciò che concerne gli effetti che si ottengono con la meditazione (upâsanâ) sul monosillabo Om, prima in ciascuna delle sue tre mâtrâ, e poi in se stesso, indipendentemente da queste mâtrâ, aggiungeremo soltanto che tali effetti corrispondono alla realizzazione di differenti gradi spirituali, che possono essere caratterizzati come segue: il primo è il pieno sviluppo dell’individualità corporea; il secondo è l’estensione integrale dell’individualità umana nelle sue modalità extra-corporee; il terzo è l’ottenimento degli stati sopra-individuali dell’essere; il quarto, infine, è la realizzazione dell’«Identità Suprema».

[1] Questo senso ha qui, in virtù dell’identificazione con Hiranyagarbha, anche un rapporto più specifico con l’«Uovo del Mondo» e con le leggi cicliche.

[2] Per comprendere il simbolismo qui accennato, bisogna considerare che i suoni A e U si uniscono in O, e che in certo qual modo questo si dissolve nel suono finale e nasale di M, senza tuttavia essere distrutto, ma anzi prolungandosi indefinitamente, pur divenendo indistinto e impercettibile. D’altra parte, le forme geometriche che corrispondono rispettivamente alle tre mâtrâ sono una linea retta, una semicirconferenza (o meglio un elemento di spirale) e un punto: la prima simboleggia il dispiegarsi completo della manifestazione; la seconda, uno stato di relativo inviluppamento rispetto a questo dispiegarsi, ma tuttavia uno stato ancora sviluppato o manifestato; la terza, lo stato informale e «senza dimensioni» o condizioni limitative particolari, vale a dire il non-manifestato. Si noterà anche che il punto è il principio fondamentale di tutte le figure geometriche, come il non-manifestato è il principio di tutti gli stati di manifestazione, e che esso è, nel suo ordine, l’unità vera e indivisibile, il che lo rende un simbolo naturale dell’Essere puro.

[3] Se non fosse qui fuori luogo, si potrebbero fare interessanti considerazioni linguistiche sulle espressioni che designano l’Essere concepito come «soggetto ontologico» e «determinante universale»; ci limiteremo a dire che, in ebraico, è il nome divino El che vi si riferisce più specificamente. Tale aspetto dell’Essere è chiamato dalla tradizione indù Swayambhû, «Colui che sussiste di per Se stesso»; nella teologia cristiana è il Verbo Eterno considerato come il «luogo dei possibili»; anche il simbolo estremo-orientale del Dragone vi si riferisce.

[4] Soltanto in questo stato di universalizzazione, e non in quello individuale, è davvero possibile dire che «l’uomo è la misura di tutte le cose, di quelle che sono in quanto sono, e di quelle che non sono in quanto non sono», vale a dire, metafisicamente, del manifestato e del non-manifestato, quantunque, rigorosamente parlando, non si possa parlare di «misura» del non-manifestato, se con ciò si intende la determinazione da parte di particolari condizioni di esistenza, come quelle che definiscono ciascuno stato di manifestazione. D’altra parte, è chiaro che il sofista greco Protagora, a cui si attribuisce la formula che abbiamo riportato, trasponendone il significato per riferirlo all’«Uomo Universale», è stato certo molto lontano dall’elevarsi fino a questa concezione; perciò, riferendola all’essere umano in quanto individuo, egli intendeva semplicemente esprimere ciò che i moderni chiamerebbero un «relativismo» radicale, mentre, per noi, si tratta evidentemente di tutt’altra cosa, come comprenderanno senza fatica coloro che sanno quali rapporti intercorrono fra l’«Uomo Universale» e il Verbo Divino (cfr. specialmente san Paolo, Prima lettera ai Corinzi, 15).

[5] Mândûkya Upanishad, shruti 8-12. Sulla meditazione di Om e i suoi effetti in ordini diversi, in relazione con i tre mondi, si possono trovare altre indicazioni nella Prashna Upanishad, 5º Prashna, shruti 1-7. Cfr. anche Chhândogya Upanishad, 1º Prapâthaka, 1º, 4° e 5º Khanda.

ScienzaSacra

– Artículo*: Pietro –

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Lo cotidiano rehabilitado (Alain Delaye)

Lo cotidiano rehabilitado

SAGESSE DU BOUDDHA .RELIGION DE JÉSUS

Bouddhisme et christianisme des origines á nos jours

Alain Delaye

Editions Accarias L’ORIGINEL. Paris 2007, pp. 318-321

¿Qué significa lo cotidiano? Las relaciones primero, las reuniones primero, las reuniones que, de la mañana a la noche, marcan nuestros días, también el trabajo: las tareas, profesionales, sociales, domésticas: todas esas pequeñas cosas que a menudo hacemos rutinariamente: aseo personal, cocinar, limpiar, transportar…. la vida en breve, tal y como es y cómo pasa a medida que pasan los días. La experiencia mística no nos desvía ni nos exime de ella , al contrario. De hecho, la verdad de una religión no se encuentra tanto en su concepción de lo divino, la grandeza de sus mitos y los mandatos de su moral, como en su acercamiento al mundo cotidiano, los motivos y modelos de acción que da para ayudar al hombre a madurar, crecer, y lograr su humanidad 506.

El budismo, como hemos visto, es ante todo una religión monástica y las reglas que, a lo largo de los siglos, han estructurado su práctica se refieren a todos los aspectos de la vida cotidiana. La vida del monje está revisada desde levantarse hasta acostarse, en actividades que requieren toda su atención, su participación, su presencia. Más allá del legalismo que se ha desarrollado (¡ay!) en la expresión de estas normas, podemos ver allí la persecución de las huellas dadas por el Buda en su camino de óctuple sendero : la de la acción justa, la palabra justa, el esfuerzo, la atención y el modo de vida justo.

Si ahora volvemos a la actitud defendida por los grandes místicos que han seguido los pasos de Buda, ortodoxos o fuera de norma, encontramos ejemplos y consejos que convergen. En una carta a un amigo Nâgârjuna escribe:

“El Poderoso proclama la atención como la fuente de inmortalidad

Y la inatención como la de la muerte

Esto es porque a fin de acrecentar los factores positivos.

Cultiva sin relajo la atención con respeto” 507

Para Asanga, la vía es una práctica: el yoga de la no permanencia. Pero éste debe guardarse de la oposición de Samsâra-Nirvana. El segundo no se puede obtener saliendo del primero. Es necesario por el contrario, sumergirse en el mundo para madurar. Después de ellos, todos los mahâyânistas indios percibían y cantaban la solidaridad de los seres, la interdependencia de las cosas, y la presencia de todas en cada una. De ahí la atención y el respeto que se merecen a lo largo del día donde se las encuantra.

El budismo tántrico parece haber construido un mundo paralelo, imaginario, repleto de Budas, bodhisattvas, demonios y deidades, en resumen, lejos de la rutina diaria banal. Sin embargo, quién frecuenta las comunidades tibetanas donde se expresa, encuentra allí monjes con los con los pies en la tierra. Y los grandes maestros tibetanos han tomado en serio su cuerpo, su entorno y los seres que encuentran a lo largo de los días. A empezar con Mílarepa: “Actúa de tal manera que no te ruborices contigo mismo. ¿Para que meditar sobre la paciencia si no responde a las injurias?……. Comienza por amar a tu prójimo y desea convertirte en Buda para él. » 508

En China y Japón, estamos dando otro paso adelante en el pragmatismo. Houei-Neng que, según la tradición, aprendió su budismo en las cocinas, escribe: “Buscar la iluminación fuera del mundo es buscar cuernos de conejo. ” 509 Houang Po que insiste en la gran unidad de la realidad, pide adherirse a ella: “No tienes más que una cosa que hacer, sin inclinarte hacia ningún lado, déjate llevar por la corriente de cosas. Entonces saborearás la silenciosa coincidencia. » 510

Lin-Tsi pide ser simple, sin negocios, “un hombre verdadero” frente a las ocorrencias de lo cotidiano, y pide evacuar cualquier idea de escape a otro lugar: “Venís de todas partes con la idea de buscar la liberación, la salida del Triple Mundo. Salir del Triple, imbéciles, ¿para Ir a dónde?…….. Todo lo que necesitáis es comportaros de la manera más simple del mundo…., permanecer en lo ordinario. Sed vuestro propio maestro. Sed verdad 511. En cuanto a Dόgen, que concentra la práctica del Camino en la práctica del zazen, sin embargo especifica “Comprended que vuestros actos cotidianos son la cara original, desvelada a la vista”.512 Se hace eco del mensaje de otros maestros como Chao-Chou que dijo: “La mente cotidiana es el Camino”, y el (anónimo) que pidió no obstruir las mil cosas que advienen.

El cristianismo, en su versión monástica, encuentra, como el budismo, la misma preocupación por la atención a las actividades diarias. El monje cristiano, que tiende a llevar una vida unificada, dedicada al pensamiento de Dios solo es también el que trabaja y hace que toda su vida sea una ofrenda a Dios, negociada en las múltiples y modestas tareas de su jornada.

Sin embargo, en términos más generales, monjes y laicos han hecho hincapié en esta atención a las contingencias más concretas en el pragmatismo de Jesús que pide no amar a los hombres sino a su prójimo, no evitar la guerra, sino perdonar a su enemigo, no hacer grandes cosas, sino hacer bien las pequeñas (Mt 25, 21). Pablo, que sin embargo hizo grandes no dice otra cosa más: “Sea que comáis, que bebáis, y cualquier cosa que hagáis, hazlo todo por la gloria de Dios. ” (1Co 10,31)

Todos los místicos cristianos, hablen o no de ello, han aprendido y puesto en práctica estos consejos. Juan de la Cruz se hace eco de ellos en sus máximas: “Una obra hecha pura y completa por el amor de Dios hace en el corazón puro, un reino para su maestro. “El que trabaja por puro amor a Dios no sólo no se preocupa de que los hombres lo vean, pero aún así no actúa para que Dios lo sepa. » En la misma tendencia mística, Laurent de la Resurrección 513 y Thérèse de Lísieuxs 514 dijo no dejar escapar, ningún acto, ninguna mirada, ninguna palabra, sino aprovechando las cosas más pequeñas para hacerlas por amor.

Más cerca de nosotros, Simone Weil cantó los elogios de la atención a las menores oportunidades: “Atención, en su más alto grado, es lo mismo que la oración. Implica fe y amor… La atención absolutamente sin mezcla es la oración, y no hay atención extrema más que religiosa. “Para ella, la atención está “relacionada con el consentimiento “y ella es en el hombre “la facultad creativa”, lo que lo hace también escribir : “El poeta produce belleza por la atención fijada sobre lo real. También el acto de amor. Saber que este hombre, que tiene hambre y sed, realmente existe tanto como yo – eso es suficiente, el resto sigue por sí mismo.» 515

NOTAS

506 Comme l’écrit Claude Geffré : « Face à la multiplication des besoins et de l’impérialisme

de la consommation, expérimenter le salut comme un ait de vivre au quotidien,

c’est faire l’apprentissage de la démaîtrise, de la retenue, du non-avoir. » De Babel à

Pentecôte (Cerf – 2006) p.248.

507 St.13 (éd. Dharma – 1981).

508 Biographie, p.203s.

509 Discours et sermons (Albin Michel-1963).

510 Entretiens (Les deux Océans-1985).

511 Entretiens (Fayard-1972).

512 Yuibutsu Yobutsu, Shóbôgenzó (Encre marine-1999) p.67.

513 Écrits et entretiens sur la pratique de la présence de Dieu (Cerf -1996).

514 Manuscrit Autobiographique B, fol 4 r° et v°.

515 La Pesanteur et la grâce (Pion – 1988) p.134s.

– Artículo*: Zurraquín –

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Sombra de un robot marciano | Imagen astronomía diaria – Observatorio

¿Una sombra no humana en Marte? Es el Rover Opportunity que actualmente explora Marte.
El Opportunity ha explorado el planeta rojo entre 2004 y 2018; ha encontrado evidencias de agua antigua y ha enviado unas imágenes impresionantes del Sistema Solar interior. La fotografía, tomada en 2004, muestra el Opportunity en el cráter Endurance de espaldas al Soi contemplando su propia sombra. En la parte inferior izquierda y derecha se ven dos ruedas y, al fondo, el suelo y las paredes del insólito cráter. Atrapado en una tormenta de polvo el 2018, la semana pasada la NASA dejó de intentar contactar con el Opportunity y declaró la misión, originalmente prevista para sólo 92 días, finalizada.

– Artículo*: Alex Dantart –

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