39-La Practica del Tonglen-Sutra del Corazón

Con este vídeo termina la serie de vídeos sobre la enseñanza del Sutra del Corazón por el Dalia Lama. Después de tantos meses, misión cumplida! Que todos puedan recibir inspiración de este supremo maestro y esta insuperable enseñanza!!

La práctica del Tonglen tiene un impacto tremendo en incrementar el propio sentido de compromiso, coraje, capacitando al individuo en disminuir la fuerza de la autoestima personal extrema y mejorar la fuerza del pensamiento por el bienestar de todos los seres sintientes

– Artículo*: samsaraexit –

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*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados

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Sobre algunos aspectos de la obra de René Guénon. Entrevista a Claudio Mutti

Sobre algunos aspectos de la obra de René Guénon.

Entrevista a Claudio Mutti

18 marzo 2019

Tomado de http://www.ildiscrimine.com

René Guénon, con su obra providencial, contribuyó a fecundar ambientes culturales indudablemente heterogéneos. A pesar de los conceptos a los que se refiere Guénon han sido expuestos de una manera extremadamente clara, no es raro encontrar incomprensiones con respecto a algunas “nociones clave” – especialmente en los ambientes menos ortodoxos- en los que valdría la pena detenerse. Agradecemos al profesor Mutti, fundador de la Edizioni del Insegna del Veltro, por haber contribuido amablemente, con sus respuestas, a aclarar los malentendidos más difundidos sobre los escritos del metafísico francés. El profesor Mutti ha publicado para su editorial dos títulos de Guénon (La metafisica orientale y Recensioni), un libro de Vâlsan sobre algunos aspectos de la obra guenoniana (La funzione di René Guénon) y, finalmente, su propio estudio sobre la influencia ejercida por la obra de Guénon en Rumania (Eliade, Vâlsan, Geticus e gli altri).

Cristina Gregolin

Guénon escribió muy poco sobre el Islam, una tradición que finalmente eligió sobre las demás como su propia vía ¿Cuál fue el motivo de esta elección?

La parte de la obra de Guénon específicamente consagrada a temas islámicos está compuesta por aquellos ensayos que han sido recopilados bajo el título general de Esoterismo Islámico y Taoísmo, aunque no debemos olvidar que un libro fundamental como El Simbolismo de la Cruz, dedicado “a la venerada memoria del Shaykh Abd er-Rahman Elish al-Kebir”, inspirador de importantes desarrollos de la exposición metafísica de Guénon, es considerado por algunos como un verdadero texto de metafísica islámica. En cualquier caso, después de la tradición hindú, el esoterismo islámico es la fuente más utilizada por Guénon para su exposición de las doctrinas metafísicas. En cuanto a la razón que llevó a Guénon para integrarse a la tradición islámica, es necesario tener en cuenta aquellas características que, en general, hacen al Islam incluso viable para un europeo. De hecho, el Islam, además de ser geográficamente contiguo a Europa, con el que históricamente ha mantenido relaciones de naturaleza espiritual, no tiene prejuicios sobre la pertenencia étnica o regional, a diferencia de lo que sucede en el caso de otras formas tradicionales; de modo que las características iniciáticas ofrecidas por el esoterismo islámico se ajustan bastante bien a las posibilidades de un Europeo que posee las calificaciones necesarias.

A menudo se dice que “el Espíritu sopla donde quiere”. ¿Existe una posibilidad de ascesis espiritual y de salvación más allá de la Tradición?

Con la frase “Spiritus ubi vult spirat”, el Evangelio de Juan afirma la perfecta libertad de la inspiración divina y su completa autonomía de la voluntad del hombre, de modo que este último no la puede forzar de ninguna manera. Dicha frase no puede significar una coartada para aquellos que sostienen la posibilidad de una realización espiritual que prescinda de la enseñanza tradicional, porque equivale a ignorar aquellas vías que han sido establecidas providencialmente para que el hombre sea puesto en grado de recibir la inspiración divina y hacerla fructificar.

¿Qué deberíamos pensar del sincretismo? ¿En qué formas se manifiesta? ¿Puede considerarse un caso de sincretismo, por ejemplo, la práctica simultánea de yoga y ritos islámicos?

El sincretismo es un proceso profano que consiste en reunir desde el exterior elementos pertenecientes a diferentes formas tradicionales, considerados en sí mismos y por sí mismos, separándolos de su principio y, por lo tanto, de su verdadera razón de ser. Esto sucede sin que exista una comprensión de lo que representan estos elementos en su contexto de origen y sin que sean unificados por un principio de orden profundo, como sería al contrario en el caso de una síntesis auténtica. Como ejemplos típicos de sincretismo, Guénon menciona el teosofismo y el ocultismo, que, como falsificaciones de la Tradición, llevan una marca contrainiciática. Respecto al Yoga en particular, debería ser superfluo recordar que no se trata de una gimnasia de habitación, sino de una disciplina típica y exclusivamente hindú, que tiene como objetivo esa “unión” (del yo con el Ser universal) que el Islam persigue con sus medios específicos.

¿Puede exponer algunas consideraciones en relación a la élite espiritual a la que Guénon se refiere a menudo? ¿Cuáles son las cualificaciones requeridas?

Guénon afirma que las cualificaciones requeridas para aquellos que en Occidente deberán constituir la élite, son las mismas que las solicitadas para la iniciación, ya que la élite auspiciada por él es una élite iniciática, la cual debería, además, constituir el punto de encuentro con las élites del Oriente tradicional. Las calificaciones requeridas, por lo tanto, no tienen nada que ver con la educación y la erudición profana, sino más bien con la pura capacidad intelectual. Por otro lado, la élite esbozada por Guénon es esencialmente un núcleo intelectual, a la que se le asigna la función de constituir un intermediario para reconducir la mentalidad general a las fuentes auténticas de la intelectualidad. Solo la creación de una élite de este tipo, según Guénon, podría salvar a Occidente de su caída en la barbarie, incluso si el propio Guénon declaró no saber en qué modo se constituiría tal élite y agregó que, en caso de, sería en un futuro lejano y, en cualquier caso, sería bueno no hacerse demasiadas ilusiones. Ciertamente, si se lograse constituir antes de la desaparición definitiva de la civilización occidental moderna, la élite intelectual desempeñaría la misma función que el arca en el tiempo del diluvio.

¿Qué consejo podría dar Guénon – si todavía estuviera presente en este estado de manifestación – a los contemporáneos que todavía ven la realización espiritual como una necesidad existencial? ¿Qué les diría él a todos aquellos que ven la iniciación como un pasatiempo?

La aspiración a la realización espiritual presupone la conciencia del hecho que la individualidad humana es solo un estado en la serie indefinida de los estados del ser total, para lo cual la situación de clausura en el mundo humano puede aparecer como la reclusión dentro de una prisión; en otras palabras, la limitación en la esfera individual, separado de los estados supraindividuales y del Principio en el cual reside el verdadero Sí, no puede no presentarse como una especie de mutilación. Por consiguiente, la iniciación tiene el propósito de superar las posibilidades del estado humano, viabilizando el acceso a los estados superiores e incluso la superación de todos los estados condicionados, no corresponde al deseo de alcanzar una meta ambiciosa o de conseguir una situación socialmente prestigiosa, sino más bien a la necesidad fundamental de lograr un remedio capaz de colocar las cosas en su puesto.

¿En qué consiste, hoy en día, aquello que Guénon identificó con el término “contra-iniciación”?

Como es conocido, Guénon llama “contra-iniciación” a la fuerza que desempeña con respecto a la “contra-tradición” una función análoga a la que desarrolla la iniciación en relación a cualquier tradición. Se trata pues de una falsificación paródica, cuyo origen, según el propio Guénon, estaría ligado a la perversión de cierta civilización antigua situada en un continente que desapareció en el curso del actual manvantara. Al día de hoy, por lo tanto, la contra-iniciación no puede ser otra cosa más que lo que ha sido anteriormente. La novedad, en todo caso, se refiere al hecho que en los últimos tiempos la contra-iniciación está destinada a producir la parodia de una verdadera tradición, obviamente dentro de los límites que conlleva toda falsificación. Con respecto a las producciones contemporáneas particulares, en las que es posible vislumbrar una marca contra-iniciática, las que nos llaman la atención son aquellas en las que la falsificación de una concepción tradicional es evidente. Considérese, solo por mencionar un par de ejemplos, las formas de culto paródicas e invertidas como la llamada “religión holocáustica” o la idolatría de los “derechos humanos”.

¿Al psicoanálisis se le puede considerar una práctica contra-iniciática?

Al igual que otras prácticas en las que la marca de la contra-iniciación es evidente, también el psicoanálisis presenta las características típicas de una falsificación paródica. De hecho, constituye una parodia profana de ese descensus ad inferos que precede a las etapas preliminares de la iniciación; solo que, a diferencia del proceso iniciático, aquí se trata de un descenso en el cual no se realiza ningún ascenso posterior. Por otro lado, encontramos en el psicoanálisis otro aspecto inquietante, típico de las falsificaciones inspiradas por la contra-iniciación, y es la obligación del psicoanalista a su vez ser primeramente psicoanalizado si quiere que se le transmita, a través de una “cadena” cuyo eslabón inicial permanece oscuro, la influencia psíquica necesaria para el ejercicio de la profesión. Finalmente, un carácter que Guénon lo define como “satánico” es el que está íntimamente conectado a las interpretaciones psicoanalíticas del simbolismo o de lo que se considera como tal, ya que tales interpretaciones se caracterizan por una subversión total. En cuanto a la aplicación del psicoanálisis con fines terapéuticos, Guénon denuncia su alto nivel de riesgo, tanto para quienes practican tales “terapias” como para quienes las reciben. De hecho, solo puede traer a la superficie la cloaca psíquica de un ser que, siendo psíquicamente débil e incapaz de resistir la acción de la subversión, corre el riesgo de hundirse en el río infernal al que Freud mismo se refiere programáticamente con el lema propuesto en su libro sobre los sueños: “Flectere si nequeo Superos, Acheronta movebo”.

¿Puede considerarse “contra-iniciática” la práctica ritual efectuada en la iniciación pero sin el permiso de practicarla?

El valor de un rito iniciático resulta nulo, si es realizado sin el permiso necesario de la autoridad tradicional. La intención de practicarlo es condición necesaria pero no suficiente, ya que es indispensable la vinculación a una organización tradicional regular. No se puede afirmar, todavía, en el caso en cuestión se configure un comportamiento contra-iniciático, pues falta ese aspecto de falsificación paródica que, como hemos visto, constituye la marca típica de la contra-iniciación.

Guénon evitó sistemáticamente tratar algunos temas, sin embargo los menciona en sus escritos. ¿Qué debemos saber sobre ciertas influencias sutiles, psíquicas o demoníacas de las que Guénon nunca ha escrito?

En realidad, en la obra de Guénon se encuentran algunas páginas esclarecedoras relacionadas con las llamadas “influencias errantes” (llamadas así por el título de un tratado taoísta que Matgioi tradujo del chino). Se trata de fuerzas sutiles que en algunos casos tienen una existencia autónoma, mientras que en otros derivan de elementos psíquicos desintegrados, provenientes de organismos vivos, en su mayoría humanos. Quienes manipulan estas fuerzas, se trate de seres humanos o demonios, les dan a éstas una existencia artificial y precaria, como una especie de sombra de su propia individualidad. A menudo sucede que ciertas personas naturalmente predispuestas ejercen una acción particular sobre estas fuerzas, condensándolas o disolviéndolas. En su mayoría son médiums o hechiceros y, en cualquier caso, individuos de bajo nivel espiritual, ya que aquellos que tienen un conocimiento completo de las “influencias errantes” generalmente rechazan el emplearlas para suscitar fenómenos que sorprendan a las personas o satisfacer su curiosidad.

El Rey del mundo es un libro un poco controversial; muchos se esfuerzan por comprender a quién se refiere verdaderamente Guénon. ¿Puede darnos alguna aclaración sobre esto?

El Rey del mundo es esencialmente un principio arquetípico, que podríamos definir como el Intelecto legislador de nuestro ciclo de existencia. Al manifestarse en un centro espiritual, este arquetipo viene representado por una función (pontificia y real) que, similar a la del “motor inmóvil” aristotélico, lleva el título y los atributos del legislador primordial, y constituye la fuente de toda autoridad y de todo poder legítimo. Guénon afirma que la doctrina sobre el Rey del mundo está presente en todas las formas tradicionales. De hecho, lo demuestran concepciones como la de Wang en la tradición del Extremo Oriente, el culto al Cristo Pantocrátor en el cristianismo, la función califal en el Islam, etc.

Hay otro argumento que, a pesar de las diversas explicaciones expuestas por Guénon, se conserva una especie de vaguedad conceptual: la reencarnación. ¿Puede resumir sintéticamente la forma correcta en que debe considerarse este término?

El término “reencarnación” (que debe distinguirse de otros como “metempsicosis” y “transmigración”) indica la asunción de la vida de otro cuerpo después de la muerte, es decir, el retorno a un estado por el cual el ser ya ha pasado. Este término corresponde a una concepción que Guénon considera insostenible, ya que, argumenta, implica una repetición en el campo de la posibilidad universal y, por lo tanto, una limitación de esta última. En realidad, ningún ser puede pasar dos veces por el mismo estado y, por lo tanto, nada puede volver al mismo punto, incluso en un todo limitado como el mundo corporal. El caso es diferente cuando los elementos psíquicos presentes en un individuo humano pasan, después de la muerte, a otro ser vivo; pero en este caso estamos tratando con la transferencia de elementos mortales, no con lo que constituye la esencia imperecedera de la realidad humana.

El reino de la cantidad parece haberse realizado. ¿Qué habría dicho Guénon sobre las nuevas tecnologías, además del mundo inmaterial y virtual en el sentido más profano del término?

Hace más de unos setenta años, en Le Règne de la quantité et les signes des Temps, René Guénon observó ya cómo se estaba afianzando esta tendencia la cual, conduciendo a los hombres y las cosas hacia la cantidad pura, está destinada a resolverse definitivamente solo en la disolución de mundo actual. Como síntoma de esto, indicó el hecho que el materialismo propiamente dicho ya había perdido terreno en el campo de las teorías científicas y filosóficas, hasta el punto de que la noción misma de materia comenzaba a desaparecer. Que Guénon había visto claramente el carácter inmaterial y virtual del mundo en que vivimos hoy, lo demuestra de igual manera, en este libro de 1945, en el capítulo sobre la “degeneración de la moneda”, donde se encuentra esta sorprendente predicción: “y ello hasta poderse concebir que en un límite que cada vez se aproxima más, habrá perdido (la moneda, e.d.) toda razón de ser, incluso aquella sencillamente “práctica” o “material”, y deberá desaparecer por sí misma de la existencia humana”. En cuanto a las nuevas tecnologías en particular, la informática constituye un caso ejemplar, ya que muestra claramente la disolución de la escritura, la cual, después de la etapa representada por el libro impreso, ha pasado a una forma virtual que Guénon llamaría de “volatilización”. Por otro lado, si cualquiera quisiese considerar las tecnologías desde una perspectiva inspirada en referencias míticas y simbólicas -a las que recurría Guénon con frecuencia- no se podría prescindir el nexo fundamental existente entre la técnica y los Titanes (o los Kabiros, los Dáctilos, los Telquines), ni ignorar que, desde un punto de vista espiritual, el técnico es monóculo como el Cíclope y cojo como Hefesto.

¿Qué se debe esperar, según Guénon, en los tiempos cercanos?

Según Guénon, el reino de la cantidad está destinado a culminar en el dominio de la contra-tradición, que estará marcado por la imitación caricaturesca y paródica de la tradición y la espiritualidad. Básicamente, será el reinado del Anticristo (el “Mesías Impostor” de la tradición islámica), es decir, de aquel que, así sea entendido como un individuo o como una colectividad, sintetizará en sí mismo todas las potencias de la contra-tradición y proyectará sobre el mundo las influencias maléficas por él representadas. El Anticristo, cuya individualidad será desarrollada de manera monstruosa, constituirá la síntesis de todo el simbolismo invertido que caracteriza a la contrainiciación: en lugar de realizar la fusión en la Unidad principal, conseguirá la confusión universal. Aunque es el ser más alejado del Centro, asumirá los símbolos de Cristo, pero les asignará un valor diametralmente opuesto.

Fuente: “Heliodromos”, n. 25-26, Equinoccio de solsticio de otoño-invierno 2014, pp. 37-44

– Artículo*: Unknown –

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Sobre algunos aspectos de la obra de René Guénon. Entrevista a Claudio Mutti

Sobre algunos aspectos de la obra de René Guénon.

Entrevista a Claudio Mutti

18 marzo 2019

Tomado de http://www.ildiscrimine.com

René Guénon, con su obra providencial, contribuyó a fecundar ambientes culturales indudablemente heterogéneos. A pesar de los conceptos a los que se refiere Guénon han sido expuestos de una manera extremadamente clara, no es raro encontrar incomprensiones con respecto a algunas “nociones clave” – especialmente en los ambientes menos ortodoxos- en los que valdría la pena detenerse. Agradecemos al profesor Mutti, fundador de la Edizioni del Insegna del Veltro, por haber contribuido amablemente, con sus respuestas, a aclarar los malentendidos más difundidos sobre los escritos del metafísico francés. El profesor Mutti ha publicado para su editorial dos títulos de Guénon (La metafisica orientale y Recensioni), un libro de Vâlsan sobre algunos aspectos de la obra guenoniana (La funzione di René Guénon) y, finalmente, su propio estudio sobre la influencia ejercida por la obra de Guénon en Rumania (Eliade, Vâlsan, Geticus e gli altri).

Cristina Gregolin

Guénon escribió muy poco sobre el Islam, una tradición que finalmente eligió sobre las demás como su propia vía ¿Cuál fue el motivo de esta elección?

La parte de la obra de Guénon específicamente consagrada a temas islámicos está compuesta por aquellos ensayos que han sido recopilados bajo el título general de Esoterismo Islámico y Taoísmo, aunque no debemos olvidar que un libro fundamental como El Simbolismo de la Cruz, dedicado “a la venerada memoria del Shaykh Abd er-Rahman Elish al-Kebir”, inspirador de importantes desarrollos de la exposición metafísica de Guénon, es considerado por algunos como un verdadero texto de metafísica islámica. En cualquier caso, después de la tradición hindú, el esoterismo islámico es la fuente más utilizada por Guénon para su exposición de las doctrinas metafísicas. En cuanto a la razón que llevó a Guénon para integrarse a la tradición islámica, es necesario tener en cuenta aquellas características que, en general, hacen al Islam incluso viable para un europeo. De hecho, el Islam, además de ser geográficamente contiguo a Europa, con el que históricamente ha mantenido relaciones de naturaleza espiritual, no tiene prejuicios sobre la pertenencia étnica o regional, a diferencia de lo que sucede en el caso de otras formas tradicionales; de modo que las características iniciáticas ofrecidas por el esoterismo islámico se ajustan bastante bien a las posibilidades de un Europeo que posee las calificaciones necesarias.

A menudo se dice que “el Espíritu sopla donde quiere”. ¿Existe una posibilidad de ascesis espiritual y de salvación más allá de la Tradición?

Con la frase “Spiritus ubi vult spirat”, el Evangelio de Juan afirma la perfecta libertad de la inspiración divina y su completa autonomía de la voluntad del hombre, de modo que este último no la puede forzar de ninguna manera. Dicha frase no puede significar una coartada para aquellos que sostienen la posibilidad de una realización espiritual que prescinda de la enseñanza tradicional, porque equivale a ignorar aquellas vías que han sido establecidas providencialmente para que el hombre sea puesto en grado de recibir la inspiración divina y hacerla fructificar.

¿Qué deberíamos pensar del sincretismo? ¿En qué formas se manifiesta? ¿Puede considerarse un caso de sincretismo, por ejemplo, la práctica simultánea de yoga y ritos islámicos?

El sincretismo es un proceso profano que consiste en reunir desde el exterior elementos pertenecientes a diferentes formas tradicionales, considerados en sí mismos y por sí mismos, separándolos de su principio y, por lo tanto, de su verdadera razón de ser. Esto sucede sin que exista una comprensión de lo que representan estos elementos en su contexto de origen y sin que sean unificados por un principio de orden profundo, como sería al contrario en el caso de una síntesis auténtica. Como ejemplos típicos de sincretismo, Guénon menciona el teosofismo y el ocultismo, que, como falsificaciones de la Tradición, llevan una marca contrainiciática. Respecto al Yoga en particular, debería ser superfluo recordar que no se trata de una gimnasia de habitación, sino de una disciplina típica y exclusivamente hindú, que tiene como objetivo esa “unión” (del yo con el Ser universal) que el Islam persigue con sus medios específicos.

¿Puede exponer algunas consideraciones en relación a la élite espiritual a la que Guénon se refiere a menudo? ¿Cuáles son las cualificaciones requeridas?

Guénon afirma que las cualificaciones requeridas para aquellos que en Occidente deberán constituir la élite, son las mismas que las solicitadas para la iniciación, ya que la élite auspiciada por él es una élite iniciática, la cual debería, además, constituir el punto de encuentro con las élites del Oriente tradicional. Las calificaciones requeridas, por lo tanto, no tienen nada que ver con la educación y la erudición profana, sino más bien con la pura capacidad intelectual. Por otro lado, la élite esbozada por Guénon es esencialmente un núcleo intelectual, a la que se le asigna la función de constituir un intermediario para reconducir la mentalidad general a las fuentes auténticas de la intelectualidad. Solo la creación de una élite de este tipo, según Guénon, podría salvar a Occidente de su caída en la barbarie, incluso si el propio Guénon declaró no saber en qué modo se constituiría tal élite y agregó que, en caso de, sería en un futuro lejano y, en cualquier caso, sería bueno no hacerse demasiadas ilusiones. Ciertamente, si se lograse constituir antes de la desaparición definitiva de la civilización occidental moderna, la élite intelectual desempeñaría la misma función que el arca en el tiempo del diluvio.

¿Qué consejo podría dar Guénon – si todavía estuviera presente en este estado de manifestación – a los contemporáneos que todavía ven la realización espiritual como una necesidad existencial? ¿Qué les diría él a todos aquellos que ven la iniciación como un pasatiempo?

La aspiración a la realización espiritual presupone la conciencia del hecho que la individualidad humana es solo un estado en la serie indefinida de los estados del ser total, para lo cual la situación de clausura en el mundo humano puede aparecer como la reclusión dentro de una prisión; en otras palabras, la limitación en la esfera individual, separado de los estados supraindividuales y del Principio en el cual reside el verdadero Sí, no puede no presentarse como una especie de mutilación. Por consiguiente, la iniciación tiene el propósito de superar las posibilidades del estado humano, viabilizando el acceso a los estados superiores e incluso la superación de todos los estados condicionados, no corresponde al deseo de alcanzar una meta ambiciosa o de conseguir una situación socialmente prestigiosa, sino más bien a la necesidad fundamental de lograr un remedio capaz de colocar las cosas en su puesto.

¿En qué consiste, hoy en día, aquello que Guénon identificó con el término “contra-iniciación”?

Como es conocido, Guénon llama “contra-iniciación” a la fuerza que desempeña con respecto a la “contra-tradición” una función análoga a la que desarrolla la iniciación en relación a cualquier tradición. Se trata pues de una falsificación paródica, cuyo origen, según el propio Guénon, estaría ligado a la perversión de cierta civilización antigua situada en un continente que desapareció en el curso del actual manvantara. Al día de hoy, por lo tanto, la contra-iniciación no puede ser otra cosa más que lo que ha sido anteriormente. La novedad, en todo caso, se refiere al hecho que en los últimos tiempos la contra-iniciación está destinada a producir la parodia de una verdadera tradición, obviamente dentro de los límites que conlleva toda falsificación. Con respecto a las producciones contemporáneas particulares, en las que es posible vislumbrar una marca contra-iniciática, las que nos llaman la atención son aquellas en las que la falsificación de una concepción tradicional es evidente. Considérese, solo por mencionar un par de ejemplos, las formas de culto paródicas e invertidas como la llamada “religión holocáustica” o la idolatría de los “derechos humanos”.

¿Al psicoanálisis se le puede considerar una práctica contra-iniciática?

Al igual que otras prácticas en las que la marca de la contra-iniciación es evidente, también el psicoanálisis presenta las características típicas de una falsificación paródica. De hecho, constituye una parodia profana de ese descensus ad inferos que precede a las etapas preliminares de la iniciación; solo que, a diferencia del proceso iniciático, aquí se trata de un descenso en el cual no se realiza ningún ascenso posterior. Por otro lado, encontramos en el psicoanálisis otro aspecto inquietante, típico de las falsificaciones inspiradas por la contra-iniciación, y es la obligación del psicoanalista a su vez ser primeramente psicoanalizado si quiere que se le transmita, a través de una “cadena” cuyo eslabón inicial permanece oscuro, la influencia psíquica necesaria para el ejercicio de la profesión. Finalmente, un carácter que Guénon lo define como “satánico” es el que está íntimamente conectado a las interpretaciones psicoanalíticas del simbolismo o de lo que se considera como tal, ya que tales interpretaciones se caracterizan por una subversión total. En cuanto a la aplicación del psicoanálisis con fines terapéuticos, Guénon denuncia su alto nivel de riesgo, tanto para quienes practican tales “terapias” como para quienes las reciben. De hecho, solo puede traer a la superficie la cloaca psíquica de un ser que, siendo psíquicamente débil e incapaz de resistir la acción de la subversión, corre el riesgo de hundirse en el río infernal al que Freud mismo se refiere programáticamente con el lema propuesto en su libro sobre los sueños: “Flectere si nequeo Superos, Acheronta movebo”.

¿Puede considerarse “contra-iniciática” la práctica ritual efectuada en la iniciación pero sin el permiso de practicarla?

El valor de un rito iniciático resulta nulo, si es realizado sin el permiso necesario de la autoridad tradicional. La intención de practicarlo es condición necesaria pero no suficiente, ya que es indispensable la vinculación a una organización tradicional regular. No se puede afirmar, todavía, en el caso en cuestión se configure un comportamiento contra-iniciático, pues falta ese aspecto de falsificación paródica que, como hemos visto, constituye la marca típica de la contra-iniciación.

Guénon evitó sistemáticamente tratar algunos temas, sin embargo los menciona en sus escritos. ¿Qué debemos saber sobre ciertas influencias sutiles, psíquicas o demoníacas de las que Guénon nunca ha escrito?

En realidad, en la obra de Guénon se encuentran algunas páginas esclarecedoras relacionadas con las llamadas “influencias errantes” (llamadas así por el título de un tratado taoísta que Matgioi tradujo del chino). Se trata de fuerzas sutiles que en algunos casos tienen una existencia autónoma, mientras que en otros derivan de elementos psíquicos desintegrados, provenientes de organismos vivos, en su mayoría humanos. Quienes manipulan estas fuerzas, se trate de seres humanos o demonios, les dan a éstas una existencia artificial y precaria, como una especie de sombra de su propia individualidad. A menudo sucede que ciertas personas naturalmente predispuestas ejercen una acción particular sobre estas fuerzas, condensándolas o disolviéndolas. En su mayoría son médiums o hechiceros y, en cualquier caso, individuos de bajo nivel espiritual, ya que aquellos que tienen un conocimiento completo de las “influencias errantes” generalmente rechazan el emplearlas para suscitar fenómenos que sorprendan a las personas o satisfacer su curiosidad.

El Rey del mundo es un libro un poco controversial; muchos se esfuerzan por comprender a quién se refiere verdaderamente Guénon. ¿Puede darnos alguna aclaración sobre esto?

El Rey del mundo es esencialmente un principio arquetípico, que podríamos definir como el Intelecto legislador de nuestro ciclo de existencia. Al manifestarse en un centro espiritual, este arquetipo viene representado por una función (pontificia y real) que, similar a la del “motor inmóvil” aristotélico, lleva el título y los atributos del legislador primordial, y constituye la fuente de toda autoridad y de todo poder legítimo. Guénon afirma que la doctrina sobre el Rey del mundo está presente en todas las formas tradicionales. De hecho, lo demuestran concepciones como la de Wang en la tradición del Extremo Oriente, el culto al Cristo Pantocrátor en el cristianismo, la función califal en el Islam, etc.

Hay otro argumento que, a pesar de las diversas explicaciones expuestas por Guénon, se conserva una especie de vaguedad conceptual: la reencarnación. ¿Puede resumir sintéticamente la forma correcta en que debe considerarse este término?

El término “reencarnación” (que debe distinguirse de otros como “metempsicosis” y “transmigración”) indica la asunción de la vida de otro cuerpo después de la muerte, es decir, el retorno a un estado por el cual el ser ya ha pasado. Este término corresponde a una concepción que Guénon considera insostenible, ya que, argumenta, implica una repetición en el campo de la posibilidad universal y, por lo tanto, una limitación de esta última. En realidad, ningún ser puede pasar dos veces por el mismo estado y, por lo tanto, nada puede volver al mismo punto, incluso en un todo limitado como el mundo corporal. El caso es diferente cuando los elementos psíquicos presentes en un individuo humano pasan, después de la muerte, a otro ser vivo; pero en este caso estamos tratando con la transferencia de elementos mortales, no con lo que constituye la esencia imperecedera de la realidad humana.

El reino de la cantidad parece haberse realizado. ¿Qué habría dicho Guénon sobre las nuevas tecnologías, además del mundo inmaterial y virtual en el sentido más profano del término?

Hace más de unos setenta años, en Le Règne de la quantité et les signes des Temps, René Guénon observó ya cómo se estaba afianzando esta tendencia la cual, conduciendo a los hombres y las cosas hacia la cantidad pura, está destinada a resolverse definitivamente solo en la disolución de mundo actual. Como síntoma de esto, indicó el hecho que el materialismo propiamente dicho ya había perdido terreno en el campo de las teorías científicas y filosóficas, hasta el punto de que la noción misma de materia comenzaba a desaparecer. Que Guénon había visto claramente el carácter inmaterial y virtual del mundo en que vivimos hoy, lo demuestra de igual manera, en este libro de 1945, en el capítulo sobre la “degeneración de la moneda”, donde se encuentra esta sorprendente predicción: “y ello hasta poderse concebir que en un límite que cada vez se aproxima más, habrá perdido (la moneda, e.d.) toda razón de ser, incluso aquella sencillamente “práctica” o “material”, y deberá desaparecer por sí misma de la existencia humana”. En cuanto a las nuevas tecnologías en particular, la informática constituye un caso ejemplar, ya que muestra claramente la disolución de la escritura, la cual, después de la etapa representada por el libro impreso, ha pasado a una forma virtual que Guénon llamaría de “volatilización”. Por otro lado, si cualquiera quisiese considerar las tecnologías desde una perspectiva inspirada en referencias míticas y simbólicas -a las que recurría Guénon con frecuencia- no se podría prescindir el nexo fundamental existente entre la técnica y los Titanes (o los Kabiros, los Dáctilos, los Telquines), ni ignorar que, desde un punto de vista espiritual, el técnico es monóculo como el Cíclope y cojo como Hefesto.

¿Qué se debe esperar, según Guénon, en los tiempos cercanos?

Según Guénon, el reino de la cantidad está destinado a culminar en el dominio de la contra-tradición, que estará marcado por la imitación caricaturesca y paródica de la tradición y la espiritualidad. Básicamente, será el reinado del Anticristo (el “Mesías Impostor” de la tradición islámica), es decir, de aquel que, así sea entendido como un individuo o como una colectividad, sintetizará en sí mismo todas las potencias de la contra-tradición y proyectará sobre el mundo las influencias maléficas por él representadas. El Anticristo, cuya individualidad será desarrollada de manera monstruosa, constituirá la síntesis de todo el simbolismo invertido que caracteriza a la contrainiciación: en lugar de realizar la fusión en la Unidad principal, conseguirá la confusión universal. Aunque es el ser más alejado del Centro, asumirá los símbolos de Cristo, pero les asignará un valor diametralmente opuesto.

Fuente: “Heliodromos”, n. 25-26, Equinoccio de solsticio de otoño-invierno 2014, pp. 37-44

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Todas las reparaciones de la caminata espacial femenina Estación espacial |

La unidad quedó fuera del alcance del brazo robótico Canadarm2. Por lo tanto, esta reparación de la Estación Espacial Internacional requería a los humanos. Los humanos en servicio eran Jessica Meir y Christina Koch de la NASA. Este fue el cuarto paseo espacial de Meir, el primero de Koch y el primer paseo espacial totalmente femenino de la historia. La primera mujer que caminó por el espacio fue Svetlana Savitskaya en 1984. Koch (con la franja roja) y Weir aparecen trabajando sobre la estructura P6, con los paneles solares y la oscuridad del espacio al fondo. Tras siete horas de trabajo, la unidad de carga / descarga de la batería fue sustituida con éxito y, una vez en marcha, funcionaba correctamente.

– Artículo*: Alex Dantart –

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Todas las reparaciones de la caminata espacial femenina Estación espacial |

La unidad quedó fuera del alcance del brazo robótico Canadarm2. Por lo tanto, esta reparación de la Estación Espacial Internacional requería a los humanos. Los humanos en servicio eran Jessica Meir y Christina Koch de la NASA. Este fue el cuarto paseo espacial de Meir, el primero de Koch y el primer paseo espacial totalmente femenino de la historia. La primera mujer que caminó por el espacio fue Svetlana Savitskaya en 1984. Koch (con la franja roja) y Weir aparecen trabajando sobre la estructura P6, con los paneles solares y la oscuridad del espacio al fondo. Tras siete horas de trabajo, la unidad de carga / descarga de la batería fue sustituida con éxito y, una vez en marcha, funcionaba correctamente.

– Artículo*: Alex Dantart –

Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL)

*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados

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HABLA CON DIOS…

Habla con Dios. El te responderá, o Su silencio te será una respuesta; porque El está contigo; tu nunca estás solo. Que en su quietud pueda tu corazón estremecerse y escuchar lo que dice el Nombre divino. Presientes cómo florecen los jardines celestiales; oyes las profundas melodías del Ser, el canto primordial de amor y de luz. Porque Tu eres mi Dios, a Ti te llamo; Tú nunca

– Artículo*: Manuel –

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Ananda K. Coomaraswamy, Despre receptarea scrierilor indiene (fragment)

“Scrierile sacre ale Indiei sunt disponibile pentru cei mai mulţi doar în traduceri făcute de intelectuali pregătiţi în lingvistică mai degrabă decât în metafizică; şi au fost expuse şi explicate în special de intelectuali înarmaţi cu prejudecăţile naturalistului şi antropologului, intelectuali ale căror capacităţi au fost atât de mult inhibate de propriile lor puteri de observaţie încât nu mai

– Artículo*: Unknown –

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As verdades irrefutáveis das imagens

A ingenuidade de certos conceitos que na prática são dogmáticos se explica, por um lado, pelo simbolismo natural das coisas e, por outro, por uma sábia preocupação de proteção; pois, se a verdade tem por função, no fim das contas, divinizar o homem, ela não poderia ter ao mesmo tempo a função de desumanizá-lo. Por exemplo, ela não poder ter o objetivo de nos levar a entrar nos horrores do infinitamente grande, nem nos do infinitamente pequeno, como quer a ciência moderna; para chegar a Deus, temos o direito de permanecermos crianças, e a bem dizer não temos escolha, dados os limites de nossa natureza.

Um exemplo clássico do dogma ingênuo é a história bíblica da criação, e depois a do primeiro casal humano: se somos céticos — portanto atrofiados —, choca-nos a infantilidade do sentido literal; mas, se somos intuitivos — e todo homem deveria sê-lo —, somos sensíveis às verdades irrefutáveis das imagens; sentimos que portamos essas imagens em nós mesmos, que elas têm uma validade universal e intemporal. A mesma observação se aplica aos mitos e mesmo aos contos de fadas: descrevendo os princípios — ou situações — que dizem respeito ao universo, eles descrevem ao mesmo tempo realidades psicológicas e espirituais da alma; e, em certo sentido, pode-se dizer que os simbolismos da religião ou da tradição popular são para nós algo de experiência corrente, na superfície e em profundidade.

Extraído de Approches du Phénomène Religieux (Abordagens do Fenômeno Religioso), de Frithjof Schuon, Le Courrier du Livre, Paris, 1984, pp. 66-67. Este livro não tem tradução para o português.

Imagem: Adão e Eva, mosaico da Catedral de Monreale, Sicília, Itália.

– Artículo*: Alberto Queiroz –

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